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Francisco

el papa latinoamericano

Claves de la misión pastoral

de la Iglesia, según el Papa.

Los pilares

del pastor

os rasgos fundamentales de la misión evange-

lizadora que promueve el Papa entre sacerdo-

tes, obispos, monjas y diáconos de la Iglesia

católica ya estaban resumidos en los Ejerci-

cios Espirituales que condujo siendo cardenal

para los obispos de España, en 2006. Estos

son algunos de ellos:

POBREZA Y HUMILDAD

El pastor no es pobre para despertar compa-

sión; la fuente de su pobreza radica en despo-

jarse de bienes y comodidades que no necesita

para cumplir su servicio a Dios y a la Iglesia.

L

Tampoco es humilde para ser visto y elogiado;

la humildad es necesaria para no dejarse ten-

tar por la alabanza a su persona.

Bergoglio citaba a San Ignacio de Loyola:

‘(La Iglesia), que no se ha instituido con

medios humanos, no puede conservarse ni

aumentarse con ellos, sino con la mano om-

nipotente de Cristo Dios y Señor nuestro. Es

menester poner solo en Él la esperanza de

conservar y llevar adelante lo que se dignó

comenzar para su servicio y alabanza y ayu-

da de las ánimas’. Si el Señor nos regala vi-

vir esto que nos pide San Ignacio, habremos

llegado a la humildad de sentirnos humildes

servidores, y no príncipes

”.

SERVICIO

El pastor debe ser servicial porque, como

tal, no concibe ser otra cosa. Su misión de

vida, su vocación, es evangelizar a todos

cuantos pueda alcanzar. “

La tarea de evan-

gelización es la misión esencial de la Igle-

sia; una misión que los cambios de la so-

ciedad actual hacen cada vez más urgente.

Evangelizar constituye la dicha y la voca-

ción propias de la Iglesia, su identidad más

profunda

”, resumía el entonces cardenal.

CONVICCIÓN

El pastor fomenta la paz, pero no la acep-

ta a cualquier precio. Francisco ha sabido

abogar por el diálogo y la paz en la Argen-

tina. Pero no temió enfrentar a los poderes

públicos y privados desde el púlpito y en-

tre la gente, cuando lo que estaba en juego

era la vida del rebaño. Y advertía en 2006:

Una manera de negar nuestra vocación a la

cruz radica en no aceptar su talante bélico.

Se trata de la tentación de ‘paz a cualquier

precio’. Se teme a la contradicción y, enton-

ces, se recurre a todo tipo de acomodos y

pasteleos, para que haya paz, para que no

aparezca ninguna contradicción. El resulta-

do: hombres y mujeres que no saben de ver-

dadera paz, sino que viven la cobardía o, si

se quiere, la paz de los sepulcros

”.

MODESTIA

Hay un impulso por describirlo como un sacer-

dote estoico, que prescinde de lujos y pompas

solo con el propósito de negárselos en pe-

nitencia. Pero eso sería vanidad y pondría al

hombre que predica por encima de la Palabra

que predica. “

Son muchas las vanidades que se

nos filtran, pero la más común entre nosotros

es la del derrotismo. Porque se prefiere ser

general de los ejércitos derrotados a simple

soldado de un escuadrón que, aunque diezma-

do, sigue luchando. Nuestra historia de Iglesia

es gloriosa porque es historia de sacrificios, de

esperanzas, de lucha cotidiana

”.

FE Y TEMPLANZA

Sabe que la tarea que tiene por delante es

dura, difícil, hasta riesgosa. Para recuperar

la Iglesia hay que sacudirla con fuerza, y

que caigan oropeles y despojos. Pero no es él

quien lucha, sino Dios quien lo defiende.

El cardenal

Bergoglio

en el

subterráneo

de Buenos

Aires, circa

2010.

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