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03 sep Balón en juego: Juan Villoro

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Escritor Juan Villoro.

Juan Villoro, como hacía su colega Samuel Beckett, lee a ojo de pájaro el periódico para enterarse de las nuevas tristezas de un mundo desdibujado y luego analiza con detenimiento las noticias deportivas.

Aprendió de su papá, el filósofo Luis Villoro, que los estadios de fútbol no solo son “recintos del afecto”, sino que también son como la vida, ya que un partido te puede dar gozos, ensueños, quebrantos y delirios, todo en 90 minutos.

“Crecí pensando que el fútbol le encantaba a mi padre, luego supe que iba allí porque a mí me gustaba eso, lo cual me parece mucho más entrañable”, rememora el autor mexicano, quien trajo a la X Feria Internacional del Libro de Panamá su obra más reciente Balón dividido, que narra la magia del balompié.

Villoro, como su compatriota Carlos Monsiváis, pasa de un género literario a uno periodístico con un talento que pasma. Igual escribe cuentos que novelas y se pasa de la crítica a la crónica.

Descubrió el potencial creativo del fútbol cuando escuchaba las narraciones del mítico mexicano Ángel Fernández (1925-2006), “cronista de la radio y la televisión que reinventaba los partidos con sus palabras. En su voz el juego más aburrido se convertía en la guerra de Troya”.

Su amor por el fútbol no solo queda registrado en las páginas de Balón dividido, sino que además ha publicado otros títulos en torno a este deporte como Dios es redondo (premio Manuel Vásquez Montalbán, 2006) e Ida y vuelta, en compañía de su colega Martín Caparrós.

En todas, dice Villoro, el lector no encontrará a un sesudo historiador ni a un acérrimo cronista de sala de redacción ni a un especialista consagrado, sino a un aficionado que desea asociar al fútbol con hechos que ocurren dentro y fuera de las canchas: desigualdades sociales, corrupción, machismo, xenofobia, corrupción, nacionalismos y manipulación económica y política.

VIEJAS RIVALIDADES

Así como hay quienes aseguran que los Beatles son mejores que los Rolling Stone y viceversa, también se da una guerra de nunca acabar: amar u odiar al fútbol.

Entre la comunidad literaria hay quienes observan con indiferencia este juego que les parece salvaje y estúpido. En ese bando están autores como George Orwell, Oscar Wilde, Rudyard Kipling, Jorge Luis Borges y muchos más.

En la otra esquina se encuentra una tribu que devora goles como se alimenta de obras y ficciones.

Este equipo lo integran desde Albert Camus y Pier Paolo Pasolini hasta Horacio Quiroga, Adolfo Bioy Casares, pasando por Osvaldo Soriano, Rubem Fonseca, Ernesto Sábato, Roberto Fontanarrosa, Rafael Alberti, Mario Benedetti, Jorge Amado y Eduardo Galeano. Juan Villoro es uno de los suyos.

¿Cómo explicar que un sector de la intelectualidad vea por debajo del hombro al fútbol? Para Juan Villoro (México, D.F., 1956) es la situación más lógica. “El fútbol no es ajeno al primitivismo, la manipulación, a la enajenación. Me parece legítimo que mucha gente lo deteste”, dice.

Villoro es periodista, cuentista y ensayista.

Le da entereza adentrarse en ese universo de pases y gambetas, porque cree que “para conocer una época hay que saber cómo se divierte la gente en esa época, y el fútbol es el principal modo de entretenimiento del planeta”.

“Se trata de un sistema de representación de lo que somos, pero no es obligatorio conocerlo ni aficionarse a él. Se puede ser brasileño y detestar el Carnaval”, comenta quien ha cubierto como periodista los mundiales de Italia 1990, Francia 1998, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010.

Sabe que tanto los futbolistas como los cantantes y los actores se han convertido en una monarquía compuesta por seres que no necesitan tener sangre azul para vivir en palacios, un sistema que ha sido construido por la industria del entretenimiento.

Para Villoro, el soberano absoluto del fútbol es el argentino Lionel Messi y le sigue el portugués Ronaldo Cristiano, “un atleta de primera fila”.

Juan Villoro no pudo cumplir su sueño de ser una figura del fútbol global, pues dice que sus piernas no le ayudaron lo suficiente cuando iba en busca del balón.

La vida, que muchas veces compensa lo que no logran los mortales, le ha dado la oportunidad de escribir sobre este deporte, por lo que sabe de la cordialidad y la perdición del arte de patear.

DIRIGENTES

¿Qué tanto ha afectado al fútbol la serie de dirigentes eternos:  Joseph Blatter, antes João Havelange, Julio Grondona, etc., que han estado llevando las riendas de las selecciones y las ligas, muchas veces señalados en casos de corrupción?

Una de las grandes paradojas de nuestro tiempo es que las democracias permiten que las asociaciones deportivas no ejerzan la democracia. El Comité Olímpico Internacional, el Consejo Mundial de Boxeo y la FIFA han tenido dirigentes que se eternizan en el poder. Se trata de mafias toleradas que hacen circular mucho dinero. La FIFA es totalmente opaca en el pago de impuestos, recibe ingresos millonarios, pero se asume como una ONG, impone reglas comerciales a los países donde se celebra el fútbol, recibe sobornos, especula con la venta de boletos; es una especie de cartel que actúa en nombre de la pasión.

El negocio ha herido al fútbol. ¿Cuándo comenzó este fenómeno y cuáles han sido sus consecuencias?

Todo se derivó de la televisión satelital que amplió el mercado del fútbol a niveles inauditos.

El éxodo de las jóvenes promesas del fútbol de la región a los clubes de Europa ha provocado que las ligas (sobre todo del sur) tengan hoy un nivel muy bajo. ¿Puede esta situación generar secuencias más serias para el fútbol de la región?

Eso ya sucedió. Las dos mejores selecciones pagaron el precio de esto en el Mundial de Fútbol. Argentina fue un conjunto de individualidades y Brasil trató de compensar la falta de armonía colectiva imponiendo una disciplina de regimiento.

¿Cómo se explica la violencia en los partidos?

El fútbol es un espejo acrecentado de la sociedad. Si en un país hay racismo, tarde o temprano aparecerá en las tribunas. El juego no suscita la violencia, cataliza lo que ya está en las calles. La guerra entre Honduras y El Salvador tuvo como pretexto un partido de fútbol, pero el motivo no era resolver el marcador, sino las cuentas pendientes entre esos dos países.

Tecnología en el fútbol. ¿Sí o no?

El fútbol debe admitir el error humano, representado por el árbitro. Sería mucho más aburrido sin esas pifias. Hay que mejorar la calidad de los árbitros, no sustituirlos por robots. La televisión insiste en que se revisen jugadas por video porque eso convertiría a la pantalla en la suprema corte de justicia del fútbol. Pero incluso ahí hay dudas, y da la impresión de que también el video se pone nervioso: a unas personas les muestra que una jugada fue penalti y a otras les muestra que no lo fue.

Fuiste uno de los millones de personas que siguieron el pasado Mundial de Fútbol de Brasil. ¿Cuáles fueron las fortalezas y las debilidades del equipo mexicano?

El equipo hizo una pésima fase eliminatoria y descubrió su carácter en Brasil. Jugó con gran temperamento, disciplina y espíritu colectivo. Por desgracia, ante Holanda el conjunto se asustó de su propia fuerza y renunció al ataque en cuanto metió un gol. Ese es un problema más cultural y psicológico que deportivo. Perdimos con un penalti inventado, pero cuando renuncias al ataque muchas cosas malas pueden pasar en tu área, entre otras que Arjen Robben engañe al árbitro.

¿Cuál fue el mejor jugador del Mundial de Brasil?

James Rodríguez porque anotó la mayor cantidad de goles, y lo hizo con una factura que recuerda al viejo Brasil.

¿Qué te pareció la final entre Alemania y Argentina?

Se trata de dos grandes protagonistas del fútbol. Argentina dependía de sus individualidades ( Lionel Messi en la primera parte del torneo y Javier Mascherano en la segunda); por desgracia, no contó con Ángel Di María. Por su parte, Alemania representaba el fútbol de equipo. Han trabajado mucho para que esta generación juegue como lo hace. Por otra parte, hay que considerar que España ganó en Sudáfrica 2010 con un plantel dominado por jugadores del Barça, y Alemania lo hizo con un plantel dominado por el Bayern. No es casualidad que el entrenador de ambos equipos en 2010 y en 2014 sea Pep Guardiola. A él se le debe mucho de lo mejor del fútbol actual.

¿Cuál es el mejor equipo de fútbol? ¿A quién consideran el mejor jugador de la actualidad?

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