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12 feb Breve historia de la relación de Hollywood con el sexo

El drama erótico ‘Las 50 sombras de Grey’ es el nuevo capítulo de una antigua y polémica relación que ha tenido Hollywood con el tema sexual.

Desde la época muda, grandes maestros han dirigido producciones con una notable dosis de escenas candentes con sus respectivos escándalos.

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Una escena de 'Nueve semanas y media'. Una escena de 'Nueve semanas y media'.
Una escena de 'Nueve semanas y media'.

Todo comenzó con dos labios que se encuentran y una platea que se asombra, se asusta, repela o suspira ante esa escena íntima nunca antes vista en una pantalla, de acuerdo con la personalidad de cada espectador que fue testigo de The Kiss de la Edison Black Studio.

El primer paso que dio el erotismo en la historia del cine en Estados Unidos, y de paso su debut como tema de escándalo, fue cuando se proyectó en abril de 1896 The Kiss, lo que provocó duros ataques en los periódicos de la época por semejante vulgaridad y acto libidinoso, decían por un corto que duraba menos de un minuto.

John C. Rice y Mary Irwin estrenaron el recurso del beso en el joven devenir del cinematógrafo, invento que hicieron público en 1895 los hermanos Lumière en París.

Así llegó el sexo, desde el erotismo y más tarde desde la pornografía, al séptimo arte estadounidense, un recurso que usaron tanto maestros como Cecil B. De Mille en sus producciones religiosas como en las comedias picantes de los estudios Keystone.

Hoy se estrena en Panamá Las 50 sombras de Grey, que es un capítulo más dentro del devenir de un Hollywood que tiene dos caras en su relación con el sexo.

A veces juega a ser casto cuando la censura lo obliga a ser puritano y pretende ser un libertino cuando busca hacer rentable casi cualquier producción comercial (eso sí, evitando el temible para mayores de 17 años) o cuando cabe recordar que Estados Unidos es la sede principal de la industria pornográfica en Occidente, que genera ganancias superiores a los 3 mil millones de dólares cada año y 10 mil puestos de trabajo, según datos de la Free Speech Coalition, una cantidad responsable tomando en cuenta que internet le ha robado el mandado al ofrecer contenido sexual gratuito de toda índole.

Más allá de un tímido beso, el precursor de las producciones atrevidas fue Le Tub, de George Méliès, que se estrenó en 1897 (1 minuto, 37 segundos), en la que una empleada ayuda a desvestir a la señora de la casa para que tome un baño.

La Meca del cine siempre ha encontrado público y ataques cuando ha producido películas de eminente corte sexual

Aunque no fue hasta una década después que en una proyección aparecieron las barras paralelas transversales que ocultaban partes del cuerpo de una bailarina, en un cortometraje sobre la popular técnica de la serpentine dance.

Mientras que la primera precursora de los símbolos sexuales en la Meca del cine, mucho antes de que nacieran Marilyn Monroe, Ava Gardner y Elizabeth Taylor, fue Theda Bara, la que usó un vestido de lo más sugestivo en Cleopatra (1917), ropa que terminaría siendo de una mojigata cuando en 1921 su colega Betty Blythe protagonizó La reina de Saba (ambos títulos de J. Gordon Edwards) con un transparente vestido de perla, pero Clara Bow fue más allá: se desnudó ante la cámara en Hula (1927), del director Víctor Fleming.

EROTISMO

Tanta perversión en el cine, proclamaban los altos dirigentes del conservador Partido Republicano, debía detenerse. Este colectivo político opinaba que Hollywood no podía seguir siendo la Sodoma y Gomorra del séptimo arte y por eso en marzo de 1930 se adoptó el Código Hays, manual de censura que rigió en la industria estadounidense hasta mediados de la década de 1950.  

Así, a los locos años de 1920 se les puso una camisa de fuerza, se le taparon los ojos y se le ataron las manos, aunque esta clase de censura no impidió que entre 1907 y 2014, de acuerdo con la página especializada imdb.com, se hayan realizado más de 1,430 películas de corte erótico en el cine mundial, sin incluir las abiertamente pornográficas.

CÓDIGO DE CENSURA

La nueva bomba sexual de Hollywood, mientras directores, productores y guionistas hacían malabarismos para no contradecir al Código Hays, fue Mae West, que hizo desmayar a más de una integrante de la Legión Católica de Estados Unidos con She Done Him Wrong (1933). La carrera de esta chica de armas tomar comenzó a declinar cuando en 1938 la Paramount se vio presionada a romper el contrato con esta artista.

En 1935, el ala radical del gobierno estadounidense le pide a Hollywood que como prueba de buen comportamiento haga un acto público donde debía quemar una copia de Éxtasis (Checoslovaquia, 1933), en la que la actriz Hedy Lamarr ofrecía un desnudo integral.

Quizás la actriz que puso de moda que las damas de Hollywood debían tener senos bondadosos fue Lana Turner, que dejó a más de uno atontado en The Won’t Forget (1937), pero en 1943 aparece Jane Russel en un título aún más lanzado, The Outlaw, que a los días de su estreno fue retirada de las salas por exigencia de la Legión de la Decencia.

The Outlaw, de Howard Hughes, regresa a las salas en 1946 después de que se hizo una edición que agradó a la oficina de Hays, un hombre cuya esposa pidió el divorcio en 1952, entre otras, porque la señora se quejaba de que su marido era poco dado a los encuentros carnales y que con frecuencia confundía su ombligo con su sexo.

El Código Hays se flexibilizó en 1956, después de que miembros de la sociedad civil, más un sector de Hollywood y un grupo de abogados, lograron que la Corte Suprema de Estados Unidos señale que el cine debía encontrar refugio en la libertad de expresión a partir de lo que dictan la 1ª y 14ª enmiendas de la Constitución.

Ante un código menos férreo, en 1959, Russ Meyer rueda The Inmoral Mr. Teas, y en 1968 se supera en osadía con Vixen, precursoras de lo que luego sería la industria pornográfica, que primero se asentó en la ciudad de San Francisco y después encontró en California su hogar más permanente.

En 1972 se presentó la película pornográfica más lucrativa de la historia del cine mundial, 'Garganta profunda'.

GRANDES TÍTULOS

Para demostrar que el sexo podía recibir un tratamiento artístico sin caer en lo vulgar ni en lo explícito, llegó la década de 1950 y desde entonces más de una producción tuvo una calidad estética importante sin traicionar una atmósfera erótica en sus historias.

Es así como el cine erótico es firmado por maestros de la talla de Elia Kazan con Un tranvía llamado deseo (1951) y Baby Doll (1956); Stanley Kubrick con su Lolita (1962), Sydney Lumet con El prestamista (1965) y Mike Nichols con El Graduado (1967).

En septiembre de 1966, el Código Hays perdió fortaleza, aunque al año siguiente el Congreso orquestó una comisión sobre la pornografía y la obscenidad que en los 70 influyó de cierta manera en Hollywood.

En tanto, en 1972 se presentó la película pornográfica más lucrativa de la historia del cine mundial, Garganta profunda, que tuvo un presupuesto de 25 mil dólares y recaudó en las salas 600 millones de dólares.

De forma más reciente, Hollywood ha producido varios títulos eróticos, unos más importantes que otros y unos de mayor ímpetu sexual que otros, como Fuego en el cuerpo (1981), de Lawrence Kasdan; Nueve semanas y media (1986), de Adrian Lyne; Cuando Harry encontró a Sally (1989), de Rob Reiner; Pretty Woman (1990), de Garry Marshall; Henry y June (1990), de Philip Kaufman; Instinto básico (1992), de Paul Verhoeven; Crash (1995), de David Cronenberg; Acoso (1995), de Barry Levinson; El escándalo Larry Flynt (1996), de Milos Forman; Boogie Nights (1998), de Paul Thomas Anderson y Secretary (2002), de Steven Shainberg, entre otras.

¿Qué opinan del cine erótico? ¿El cine con contenido sexual debe tener algún tipo de censura? ¿Cuál es su película erótica preferida?

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