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25 jul ‘Spider – Man: Far from Home’: los juegos de la mentira

‘Spider – Man: Far from Home’ es capaz de reírse de la casa Marvel y de sus personajes, y encima cuestionar la era del engaño en la que está sumergida una buena parte de la sociedad moderna.

Esta producción tuvo un costo de 160 millones de dólares y recaudado a nivel mundial más de 982 millones de dólares. Esta producción tuvo un costo de 160 millones de dólares y recaudado a nivel mundial más de 982 millones de dólares.
Esta producción tuvo un costo de 160 millones de dólares y recaudado a nivel mundial más de 982 millones de dólares.

Una película como Spider – Man: Far from Home (2019, de Jon Watts) se maneja en por lo menos dos planos de acción argumental.

Por un lado, la más evidente, son las aventuras de un superhéroe hijo del cómic tan querido por el público de todas las edades, en especial los más jóvenes. Un muchacho que le pesa la carga de proteger al mundo a cada instante, una de las características shakesperianas de los personajes provenientes de la editorial Marvel, y su único deseo en esta ocasión es aprovechar una visita escolar al Viejo Mundo para tener el valor de confesarle su amor a la chica que le roba el corazón.

La siguiente capa, que se esconde detrás de los efectos especiales y de las batallas entre el héroe y el villano asignado, es la denuncia de una sociedad moderna sometida a una desinformación sistemática de la que ni siquiera se entera, o si lo sabe, no le quita suficiente el sueño el hecho de ser manipulado.

Las mentiras y las verdades a medias siempre han existido en el universo de la comunicación humana desde el día uno. Quizás hoy la diferencia es que la modernidad de los aparatos electrónicos de recibir y enviar mensajes ha sido usada para los malos para crear confusión y sembrar equivocaciones en las mentes de las personas, en particular, entre los más despistados.

A lo largo de las dos horas y nueve minutos de metraje de las nuevas andanzas de Peter Parker (incluyendo sus dos cierres) el tema de lo que es cierto y es falso se desarrolla de una manera constante y orgánica.

Esta fusión de las dos capas en su trama demuestra que, si bien el objetivo principal de una producción como Spider – Man: Far from Home es entretener y vender mercadería de todo tipo a distintos miembros de consumidores de la cultura pop, también es cierto que aspira a compartir ciertas preocupaciones pertenecientes al campo de la tecnología, lo psicológico, lo científico, lo sociológico y lo político. Otra vez Marvel es capaz de conquistarnos por más de un motivo.

Otra ventaja de la Marvel es que siempre da rienda suelta a que sus personajes se burlen del universo creativo al que pertenecen, que no se tomen demasiado en serio y a cada rato se dan el lujo burlarse del género de aventuras y superhéroes.

Residimos en una paradoja en los procesos de la comunicación y eso queda claro en este largometraje. Vivimos la época donde más acceso hemos tenido a la información en términos históricos de la humanidad y a la par experimentamos también la contradicción de tener más acceso que nunca a la falsedad.

Los desfases de la realidad cotidiana están presentes en esta película pensada para toda la familia. Los engaños están servidos en bandeja de oro: desde el inicio de la película cuando ofrecen un inicio falso (a cargo del canal de televisión estudiantil de una escuela secundaria); cuando Quentin Beck (Jake Gyllenhaal) engatusa a Peter (Tom Holland) sobre sus verdaderos propósitos; cuando el villano Mysterio simula poderes destructivos extraordinarios que no posee; cuando Peter puede espiar y alterar los mensajes incómodos de sus propios compañeros de clase; cuando Peter le comparte mentiras blancas a su querida M. J. (Zendaya) para protegerla; cuando Nick Fury (Samuel L. Jackson) no es lo que pensábamos ni está donde creíamos; cuando la tía Mary Parker (Marisa Tomei) y Happy Hogan (Jon Favreau).

Spider – Man: Far from Home nos recuerda que es ilusoria la idea de que los individuos de a pie controlamos la información que recibimos a través de los espacios y los supuestos dominios que trae consigo la modernidad y que experimentamos una falsa conciencia de que tenemos el control de las situaciones que nos rodean. O como lo expresaría el propio Mysterio en un momento del filme: “Es fácil engañar a la gente cuando ya se está engañando a sí mismo”.

Por eso, si el novelista George Orwell y el director de cine John Hughes estuvieran entre nosotros, verían en Spider – Man: Far from Home con buenos ojos y hasta por motivos distintos.

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