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16 ago ¿Qué voy a hacer con mi marido? o cómo son los adultos

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Ser niño, joven, adulto y llegar a la vejez son periodos de la vida que tienen tránsitos particulares, pues a todos nos provocan sueños, ansiedades y preocupaciones, entre otras experiencias emocionales.

Ni hablar de los cambios físicos que traen consigo la edad. Lo que antes era lozanía, después se vuelve un papel arrugado, por ejemplo.

Esto lo sabe el cine, no tanto lo de la etapa arrugada, sino que en su delirio de darle etiqueta a todo, producen películas que representan a sectores específicos de la audiencia, y lo han hecho con tanta astucia, que hasta los ha convertido en subgéneros.

Por ejemplo, cada cierta cantidad de meses se estrenan películas para un público mayor de 55 años, y sus protagonistas tienen precisamente ese rango de edad, o aún más, y los argumentos, se supone, reflejan los intereses de ese sector de la audiencia.

Casos recientes han sido la francesa Tres veces veiente años, la inglesa El exótico hotel Marigold, la austríaca Amor y la estadounidense ¿Qué voy a hacer con mi marido?

La última cinta tiene a dos actores respetados como protagónicos: Meryl Streep, Tommy Lee Jones, a quienes acompañan colegas con un poco más jóvenes en como secundarios, pero igualmente solventes como Steve Carell y Elisabeth Shue.

A este elenco le tocó trabajar con el director David Frankel, quien se formó en la pantalla chica firmando algunos episodios Sex and the City, De la Tierra a la Luna, Hermanos de sangre.y Entourage.

Al trasladarse al séptimo arte, Frankel ha firmado largometrajes como El diablo viste de Prada, Una pareja de tres y El gran año.

Frankel rueda a partir de un guión de Vanessa Taylor, quien prefiere caer en los lugares comunes, o en apariencia obligatorios cada vez que escribes sobre seres que superan las cinco décadas: adulterío o rendimiento sexual.

Hubiera sido tan interesante si Taylor decidiera  desarrollar otros conflictos como la soledad, la intranquilidad de no tener una seguridad económica de tu lado, la distancia que se ha registrado con tu familia, en particular, entre los miembros más jóvenes, entre otros temas más terrenales.

Otro desacierto de Frankel, es empujar una comedia dramática cuando este filme pedía a gritos ser un drama con algunos momentos divertidos.

Más allá de eso, ¿Qué voy a hacer con mi marido? se deja ver y disfrutar.

¿Es correcto filmar películas para determinados sectores de la sociedad? ¿El cine tiene una sola edad y un público único? ¿Qué tal les pareció esta película?

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