Buen beber Una rumba medio ‘hippie’

Buen beber Una rumba medio ‘hippie’
Buen beber Una rumba medio ‘hippie’

EN LA AVENIDA AZUL. Recuerdo haber pasado en algún momento por la callecita aquella, pero no para asistir a eventos ni mucho menos. Casi siempre era para pasar hacia algún otro lugar, pero esta vez fue diferente.En San Felipe, por el Hotel Herrera está La Casona de las brujas, había escuchado mencionarla pero siempre relacionada a eventos culturales, jamás me imaginé que adentro hubiera un bar.

PREMONICIÓN. Mi amiga Marilú me invitó a ver la muestra del proyecto Red Eye Art y algo me dijo que debía ir, seguro algo que vale la pena iba a pasar.Decidí no arreglarme mucho, después de todo, Marilú me dijo que La Casona es un espacio de arte alternativo en el que la rumba la haces tú. Además, era "un evento informal".Los tacones los dejé por unas flip flops con lentejuelas de lo más chic que me compré hace poco, y el jean lo cambié por el faldón hindú. Pero el escote se mantuvo, nadie sabe si me topo con un príncipe azul, pintado con su propia paleta de colores... y con esos buenos pensamientos, partí hacia San Felipe.

TRASLÚCIDA. En el lugar había algunas personas recorriendo la exposición y otras estaban atrás, en el patio interno donde hay un par de mesas alumbradas por velas, unas bajo techo y otras a la interperie, junto a un mural de una virgen. Algunos optan por sentarse sobre las mesas, que casi en su totalidad son escritorios.En el patio también está el bar, del cual no me alejé mucho en el resto de la noche.Para empezar, pedimos dos cervezas, están a 1.50 en botella. Marilú y yo contemplábamos el lugar y conversábamos, cuando se me acercó un chico vestido informal, pero no en fachas (como dirían en Vivir+, era un ‘retromacho’, pero con pistas de ‘metrosexual’). Me preguntó si había ido a ver al grupo Praxis. Yo, que no tenía idea de qué hablaba, sonreí para evitar ofenderlo en caso de que fuera un músico.Me dijo "se te nota que no sabes quiénes son".Me molesta que puedan leer a través de mí. Seguro que el grupo eran las estrellas de la noche y yo, no tenía idea. Escuché que él pidió una copa de vino tinto —algo poco usual, considerando que el lugar es bastante caliente— pero no escuché el precio. Después me enteré que están a 2.50.

AGUACERO. Marilú y yo encontramos una mesa vacía junto al mural de la virgen. El amigo del bar llegó a acompañarnos y poco a poco, iba llegando más gente y todos se acercaban a saludar, parecía que se conocieran de años, como si fueran una gran familia.Hay buen ambiente. La música de fondo era rock en español, pero ponen jazz y una que otra trova o música alternativa a un volumen que deja hablar.Marilú no se había equivocado, en este lugar, la rumba la haces tú: si quieres bailar, puedes hacerlo; si quieres cantar, también. No es discoteca, no es bar, no es museo... tiene tres ambientes y se pasa bien, aunque haga calor.Llegó la banda y se puso a tocar una música bien tranquila, parecida a lo del Señor Loop, pero diferente. Un hombre se acercó a la mesa, pensé que era el mesero, pero me aclaró que no, que él solo recoge las botellas vacías, hay que ir hasta la barra a pedir los tragos y las pintas.Estaba viendo el show, cuando se desató la lluvia, todos corrieron a refugiarse.El cambio de temperatura me hizo decidirme a probar un ron con Coca cola, estaba fuerte, también a 2.50, igual que los tragos de vodka. Según Marilú, el trago más caro es el whiskey a 4 dólares.La fiesta siguió hasta el amanecer. Ahí nadie apura, nadie saca a nadie, todos hablan, todos la pasan bien.

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