Cartas a Carmen

PREGUNTA. Querida Carmen: Hace dos años mi hijo mayor murió en un accidente de auto. Fue una pérdida terrible y muy traumática para la familia. Él no tuvo la culpa del accidente, pero eso no alivia en nada la pérdida. Confieso que desde el accidente me volví muy aprensiva y mis hijos menores se quejan de que yo no los dejo respirar. Me dicen que ellos tienen derecho a disfrutar de su vida y que yo no puedo tenerlos todo el tiempo en casa para protegerlos. En algunos casos creo que tienen razón, pero, a la vez tengo que hacerles entender que no porque el resto de sus amigos hagan algo, ellos tienen que hacerlo también. El que más problemas me da es el que tiene 15 años, pues quiere salir de noche y regresar a casa en taxi y yo le he dicho que eso no es posible. Tanto mi esposo como yo siempre estamos dispuestos a recogerlo adonde esté, pero a veces rompe las reglas y regresa a casa por su cuenta. Cuando eso sucede lo castigo, pero sólo logro aumentar la rebeldía. En realidad estoy muy confundida, pues siento que mi responsabilidad es darle una buena educación y permitirle hacer las cosas apropiadas para su edad. ¿Cree usted que yo soy la equivocada? Madre desconcertada.

RESPUESTA. Estimada Madre Desconcertada: Independientemente de la tragedia que sufrió su familia su deber como madre es, efectivamente, darle una buena educación a sus hijos. Usted suena como una persona sensata, así es que mantenga sus reglas. Lo que sí le recomendaría es que le busque ayuda profesional a su hijo antes de que su rebeldía se convierta en un problema severo. Es muy posible que él todavía esté afectado por la muerte de su hermano, pues está en una edad muy difícil y no es sencillo superar una pérdida tan grande. Seguramente necesita hablar del tema, desahogarse y comprender lo que sucedió antes de seguir adelante. No se rinda. Los adolescentes son difíciles, pero con un poquito de paciencia se logra encaminarlos. Gracias por su confianza, Carmen.Puede enviar sus consultas a cartasacarmen@hotmail.com, al fax 221-7684 o a Cartas a Carmen, Apartado 6-4586, El Dorado, Panamá.

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