Comentario semanal ‘Los sonámbulos’

Comentario semanal ‘Los sonámbulos’
Comentario semanal ‘Los sonámbulos’

¿Es posible que el hombre cree sin siquiera darse cuenta? ¿Puede descubrir como por arte de magia? De acuerdo con Arthur Koestler, sí.

En Los sonámbulos, el autor habla de los cambios en la humanidad, sobre todo en la civilización occidental, a través de las ciencias, en un recuento que incluye desde los hechos de los babilonios hasta las investigaciones de Isaac Newton.

Koestler intenta demostrar que durante un largo periodo de tiempo, los astrónomos y filósofos lograron una pacífica co-existencia entre quienes creían en la ciencia y aquellos que defendían los estudios humanísticos.

El autor pretende descubrir los baches que separan los estudios humanísticos de la "filosofía de la naturaleza" o "ciencia".

Las vidas de Copérnico, Galileo y Kepler son narradas por el autor, explicando a la perfección el entusiasmo por la actividad científica de aquellos personajes que iniciaron una verdadera revolución del pensamiento.

Es un libro pesado, prohibido terminantemente para aquellos que no gustan de la física, la historia, las matemáticas y las largas biografías. Porque es largo, tanto como su título original: Los sonámbulos: La historia de un hombre cambiando la visión del universo.

El libro presenta cinco partes y un epílogo, Edad heroica que se refiere a Pitágoras, Filalao, Heráclides, Copérnico, Platón, Aristóteles, el surgimiento del dogma circular, Euxodo, Tolomeo, y el universo cubista. Luego está Interludio de tinieblas, que se refiera al universo rectangular, el universo amurallado y el universo de los escolásticos. En El tímido canónigo, hace un análisis completo de Copérnico. La línea divisoria analiza la vida de Kepler a Tico de Brahe, a Galileo, caos y armonía. Quinta parte, plantea la obligación de probar el triunfo de Galileo y la síntesis newtoniana.

El epílogo presenta la conclusión en la que queda patente que en la obra de cada pensador se reflejan los prejuicios y tendencias religiosas, políticas y filosóficas de ellos y ninguna rama de la investigación está libre de tendencias de uno u otro tipo.

Koepler sugiere que la genialidad y los descubrimientos vienen a ellos como el sonambulismo, no tanto porque lleguen por casualidad, sino que a menudo, el genio no sabe lo que ha descubierto.

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