VOLCÁN SANTA ANA.

San Salvador en alerta amarilla

San Salvador en alerta amarilla
San Salvador en alerta amarilla

El Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET) de El Salvador informó de que se ha mantenido el incremento en la actividad del volcán de Santa Ana, al oeste del país, el cual fue anunciado desde el martes pasado.

El volcán de Santa Ana, ubicado entre el departamento del mismo nombre y el también occidental Sonsonate, tiene una altura de 2,381 metros sobre el nivel del mar y registró la última erupción en 1904.

En un comunicado, el SNET, dependencia del Ministerio de Medio Ambiente, detalló que los estudios técnicos revelan que "el volcán se mantiene por encima de su línea base de comportamiento".

El informe agregó que estos estudios "permiten confirmar la presencia de un magma (mezcla de rocas fundidas) en el sistema volcánico, el cual se encuentra en proceso de desgasificación".

Además, señaló que "el magma está emplazado en el subsuelo a unos pocos kilómetros de profundidad y no se han registrado señales que indiquen que se está moviendo hacia la superficie".

Sin embargo, los ingenieros del SNET tampoco descartan totalmente la posibilidad de una erupción.

La fuente explicó que se continúa observando un "temblor continuo" del volcán, así como una emisión de gases alta y densa.

El SNET aclaró que sus técnicos no han tomado, desde el martes, muestras del agua de la laguna del cráter por el peligro que esto conlleva.

Las condiciones de nubosidad en el área no han permitido obtener información a través de imágenes de satélite.

Hasta el momento, el Comité de Emergencia Nacional (COEN) mantiene la "alerta amarilla fase uno", de carácter preventivo, alrededor del volcán en un área de 1.5 a 2 kilómetros de radio.

El fenómeno es irregular para los investigadores quienes indicaron que encontraron columnas de gas que se levantan hasta a mil metros sobre el borde del cráter. Igualmente, el equipo de investigación vulcanológica de la Universidad de El Salvador ha detectado un incremento significativo en la emisión de dióxido de azufre.

El mayor riesgo es de flujo piroplástico, (piedras y arena) incandescentes que pueden ser lanzadas por los gases a presión.

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