POR LAS BUENAS.

Menos regaños

Menos regaños
Menos regaños

La próxima vez que su hijo o hija le haga caso, se coma toda la comida o recoja los juguetes que dejó tirados, exprese su alegría ante esta conducta.

Los padres no dudan en manifestar su enojo cuando los hijos no obedecen, pero cuando se comportan bien suelen mostrarse parcos.

Un estudio aparecido en la última edición de la revista Child Development revela que ésta podría ser una forma de reforzar la buena conducta.

El estudio encontró que entre las edades de cuatro y siete años, los niños pueden empezar a sentirse mal –un cierto remordimiento– por romper las reglas; esto independientemente de si logran lo que quieren con su mala conducta.

Entre esas edades, los niños experimentan la satisfacción que da cumplir con una obligación. Más aún si lo hicieron solos y no porque alguien se los dijo. También comprenden las consecuencias que trae no hacerlo y que es más agradable, que ver sus deseos cumplidos de inmediato.

Padres y maestros pueden apoyar a los niños en este proceso, si se alegran por las buenas acciones, de la misma forma que se enojan por las malas.

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