cerrador de los yankees de nueva york

Simplemente, ´Mo-numental´

El panameño se convirtió ayer en el lanzador con más salvamentos en la historia de las Grandes Ligas.

NUEVA YORK, EU. Cuando el 29 de noviembre de 1969 nació Mariano Rivera, hijo de dos humildes pobladores de Puerto Caimito, si bien podrían haber pensado en que sería beisbolista, como es el sueño de la mayoría de los padres panameños para con sus descendientes, nadie se hubiera podido imaginar que 41 años después, el chorrerano fuera ovacionado y aplaudido por todo un estadio.

Mucho menos aún que sería el líder de por vida de salvamentos en las Grandes Ligas, con 602.

Mo Rivera, de los Yankees de Nueva York, con solo 13 lanzamientos, hizo historia ayer en el mejor béisbol del mundo.

“Por primera vez en mi carrera estuve solo en el montículo recibiendo aplausos. No lo puedo describir, no hay palabras. Nunca me imaginé que sería algo así”, dijo el lanzador luego de conquistar el récord.

“Lo podría comparar hasta con una Serie Mundial. Yo soy un jugador de equipo, y me siento un poco incómodo recibiendo tanta atención”, manifestó el chorrerano.

“Me gusta estar bajo el radar. Ahora mismo hay muchas cosas que pensar para lo que falta de la campaña. Y aquí estoy, dando una entrevista sobre un logro personal”, detalló el lanzador ante las preguntas de los medios.

“Esto es muy importante para mí y para mi familia, no es algo que pasa todos los días”, agregó Rivera, quien señaló que su consistencia jugó el papel más importante para poder alcanzar esta hazaña.

“Este es un logro también para los latinos. Nosotros siempre tenemos que tener una buena representación”.

Luego de salvar dos partidos en Seattle y en Toronto, a falta de un solo rescate para imponer la nueva marca, la expectativa por el regreso de los Yankees a Nueva York se podía palpar.

La importancia de Rivera para la organización neoyorquina se evidenciaba en las camisetas con el número 42 que se veían en los corredores del Yankee Stadium.

Además, en la pantalla gigante del coliseo se realizaban juegos y preguntas en las que en muchas se hacía mención a Rivera. Incluso, pusieron una foto de bebé del chorrerano.

Tras una ventaja de 5 a 0, que le hubiera dado descanso al panameño, los rivales de turno de los Yankees, los Mellizos de Minnesota, despertaron ofensivamente, y tras varios momentos importantes, el partido quedó 6 a 4, a favor de los locales, en la parte baja del sexto episodio.

En el octavo capítulo, los Yankees pusieron a dos hombres en base con un out, lo que presagiaba que los locales ampliarían su ventaja.

Pero cuando el jardinero Nick Swisher bateó una roleta que terminó en doble matanza, el público comenzó a aplaudir, algo que el director de los Yankees, Joe Girardi, nunca pensó que podría llegar a ver.

Cuando el propio Girardi ingresó hacia el montículo y gesticuló con su mano derecha, la icónica canción de Enter Sandman, de Metallica, comenzó a sonar en los parlantes del estadio, ante los gritos de las 40 mil personas que habían asistido al partido.

Al llegar a la lomita, Rivera comenzó a hacer sus lanzamientos de calentamiento, ante la alegría de los fanáticos, que no paraban de aplaudir.

El primer rival de Rivera fue Trevor Plouffe, a quien Rivera ponchó a pesar de haberle comenzado la cuenta con dos bolas.

“Los dos primeros lanzamientos fueron pura emoción y adrenalina. Tuve que concentrarme mucho, porque si no no iba a poder hacer mi trabajo. El estadio estaba muy emotivo, ni en la última Serie Mundial lo había sentido así”, reveló Rivera.

Michael Cuddyer fue el siguiente rival, quien en cinco lanzamientos solo pudo conectar un fácil elevado hacia las manos de NIck Swisher, en el jardín central.

Chris Parmelee sería el que le diera la marca al panameño, luego que se poncahara con tres lanzamientos para la victoria 6-4 de los Yankees. “Había que hacer las cosas bien, había que poncharlo”, indicó Rivera después.

Apenas Rivera sacó a Parmelee, el público estalló, al igual que los compañeros del panameño, quienes corrieron a felicitar y abrazar al chorrerano.

Especialmente Derek Jeter y Jorge Posada, con quienes Rivera ha compartido sus 17 temporadas en las mayores.

Cuando Rivera intentaba regresar al dogut, Posada lo empujó hacia la lomita, en donde Rivera saludó al público que lo ovacionaba frenéticamente. En el fondo sonaba New York, de Frank SInatra.

CELEBRACIÓN EN FAMILIA

Tras terminar de recibir los elogios de todos en el estadio, incluyendo a los Mellizos de Minnesota, quienes se quedaron en su dogout aplaudiendo la hazaña del panameño, Rivera acudió a abrazar a sus hijos, Mariano, Jafet y Jaziel, quienes le dieron un emotivo abrazo al reunirse.

“Es un momento que las palabras no pueden describir”, dijo Mariano Jr., el mayor de los hijos del jugador.

“Será un momento único en mi vida y estoy muy contento de haber podido estar aquí apoyando a mi papá”.

En los camerinos del coliseo lo esperaban su esposa, Clara, su padre, Mariano, y su madre, Delia, quienes también sucumbieron ante la emoción.

“Estaba muy nervioso y temblaba un poco. Ya cuando sacó el primer out me calmé, pero cuando sacó el segundo comencé a gritar, aunque no quería emocionarme mucho, ya que en 2009 lo hice y me comencé a sentir mal”, señaló el padre de la leyenda, mientras ondeaba una pequeña bandera de Panamá.

“Soy hijo de Panamá y estoy feliz y orgulloso de haber podido nacer en un país tan hermoso y haberlo podido dejar en alto con el apoyo de todo el pueblo”, destacó el lanzador, mientras recordaba que lo había emocionado mucho ver varias banderas flameando en las gradas del Yankee Stadium.

FUTURO DE BÉISBOL

Ahora que Rivera es el nuevo jerarca en los salvamentos, el lanzador señaló que si bien considera que fue algo muy difícil de lograr, lo más seguro es que haya alguien que lo supere.

“Los récords se hicieron para romperse”.

Además, Rivera explicó que ahora que cumplió con este objetivo, no sabe cuánto más estará en la Gran Carpa. Cada vez es más difícil separarse de la familia.

Lo que sí es seguro es que cuando me retire, apreciaré mucho más este momento, reveló el chorrerano, mientras en el medio de la conferencia de prensa tomó un momento para felicitar a un periodista norteamericano por el nacimiento de su hija.

El serpentinero también indicó que cuando termine su carrera como jugador, le gustaría trabajar en las ligas menores de los Yankees, ayudando a los talentos jóvenes.

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