SECUELAS DEL TEMPORAL

Una noche de zozobra

Florencio Aguilar, entrenador de Irving Saladino, fue una de las víctimas del desplome de varias casas en Colón, producto de las lluvias.

A casi cuatro meses después de que Florencio Aguilar acompañara al excampeón olímpico Irving Saladino a los Juegos Olímpicos de Londres, el entrenador de atletismo enfrenta hoy una realidad distinta a sus responsabilidades deportivas.

En la mente de Aguilar ahora la interrogante es qué va a desayunar su hija, de seis años, tras ser parte de las 123 personas que perdieron sus casas en el derrumbe de varias viviendas en el barrio Nuevo Arco Iris, en Colón, producto de intensas lluvias.

“He visto que han salido por televisión hablando de que el terreno estaba bueno y que cumplía con todo y que no tenía problemas, pero nosotros sabemos cómo se maneja Panamá”, contó Aguilar por su teléfono celular, uno de las pocas pertenencias que aún lo acompañan.

“Nosotros sabíamos que había un precipicio, sabíamos que había un río y que ese río había sido desviado para construir la autopista de Colón. Incluso, los trabajadores le dijeron a mi pareja que allí había una falla y que no se podía vivir allí, pero como les habían dicho que había que hacerlo, ellos lo hicieron. Como siempre, el pobre es el que sale perdiendo. Aquí se tienen que hacer responsables los gobiernos que permitieron esto y las empresas que hicieron las obras”, añadió.

UNA CASA ESPERADA

Los vínculos de Aguilar con el atletismo no se limitan a ser el entrenador del único campeón olímpico de Panamá, ni a enseñar a otras nuevas figuras nacionales, como es el caso de Jamal Bowen.

El colonense también representó a Panamá en los 200 metros en Los Ángeles 1984 y en los 100 metros en Barcelona 1992. En ambas, hasta la primera ronda.

Sin embargo, y a pesar de ser una de las referencias en el atletismo nacional, Aguilar tuvo que esperar varios años para trasladarse de los multifamiliares en los que vivía para poder mudarse a Nuevo Arco Iris, una barriada construida con el pago de indemnización de la compañía del ferrocarril.

“Anteriormente vivíamos en unos multifamiliares en el sector de Arco Iris. Como el ferrocarril estaba cerca, éramos afectados por la vibración del tren, y el ferrocarril indemnizó a los residentes de los multifamiliares para que se nos construyera otra vivienda”, contó Aguilar. “Todos los que vivíamos allí, 140 familias, fuimos trasladados”.

El entrenador también recordó que a medida que se fue concretando el arranque de las obras, el proyecto también se fue modificando. “Cuando negociamos, nos presentaron un proyecto con casas de tres recámaras con todos los acabados. Pero fue un espera y espera. Llegó un momento en que dijeron que el terreno era muy pequeño y que no aguantaba todas las casas con tres recámaras, entonces disminuyeron el tamaño a dos recámaras y no tenían los acabados que nos habían dicho”, describió Aguilar. “Este gobierno continuó lo que se estaba haciendo y entregó. Creo que se apresuraron a entregar porque los que estaban en los ´multis´ trancaban la ruta del tren, y como ellos ya habían pagado, hubo presión”.

Aguilar explicó, además, que el proyecto y el destrozo del mismo no pueden ser atribuidos a un gobierno, ya que desde principios de la década pasada se venía evaluando el mismo.

“En el gobierno de [Mireya] Moscoso fue en el que negociamos por primera vez con el ferrocarril. Nos indemnizaron y solo faltaba el nuevo terreno. Incluso, se nos suspendió el descuento del Banco Hipotecario. La construcción de las casas se inició en el gobierno de Martín [Torrijos], en el que estaba Balbina [Herrera] como ministra de Vivienda”, señaló Aguilar.

“Ya cuando este gobierno entró, si acaso faltaban las ultimas viviendas, que se hicieron justamente en el terreno que colapsó. Eso ahí era un precipicio. Trabajadores del proyecto le dijeron que ese lugar no era seguro porque había una falla. Lo rellenaron y unos cuantos días después, construyeron la casa”, apuntó Aguilar.

De acuerdo con el entrenador, en el plan global del proyecto, manejado por el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) y el Programa de Ayuda Nacional (PAN), se incluía la construcción de un muro para proteger las últimas casas construidas. “Los contratistas dijeron que nunca se les dio el dinero para construir”.

Las empresas Duna y Quiroz y García fueron las encargadas de iniciar este proyecto. Sin embargo, ante supuestos incumplimientos de contrato, según un funcionario del PAN en Colón, el mismo le fue otorgado a la compañía JJ Quintero. El costo de la obra fue de 18 millones de dólares.

Aguilar añadió que ya se habían firmado los respectivos documentos con el Miviot, y que solo estaban a la espera que esta institución les entregara los títulos de propiedad.

MOMENTOS DE ANGUSTIA

“Nosotros teníamos casi cinco días sin dormir por lo que pasaba [ruidos]. Una noche escuchamos algo parecido a un choque de carros, nos asomamos y no vimos nada”, cuenta Aguilar sobre cómo fueron las noches previas al deslave.

“El jueves en la mañana había una pequeña grieta que pasaba por varias casas. Mi señora llamó a Sinaproc, quienes vieron el área y dijeron que le iban a notificar al Miviot. El jueves por la tarde no fue nadie. Llovió mucho en la noche y en la mañana siguiente la grieta estaba más grande y la casa ya había cedido. Llamamos a los bomberos, nos dijeron que llamáramos a Sinaproc. A las 3:00 p.m. llegó el personal del Miviot, y ya la rajadura estaba mucho más grande. Ahí nos dijeron que nos reubicarían a otro lugar. Por instrucciones sacamos ropa y las cosas más necesarias antes de que sucediera lo que sucedió”, describió.

Tras el deslave, el entrenador explica cómo él y los demás afectados fueron trasladados a varios hoteles de la ciudad. “A veces los hoteles tratan mal a los humildes. Nosotros llegamos, el Miviot les dijo que les iba a pagar, nos dejaron afuera del hotel por una hora, con lluvia, para darnos las llaves. Otros hoteles no quisieron aceptar a las personas. Nosotros no tenemos nada que ver con los pagos y nos preguntan cosas de la plata, y nos amenazan que si no pagamos nos vamos”, afirmó.

Aguilar también indicó que si bien han recibido las tres comidas diarias, no se les ha ayudado en términos de ropa ni de traslados. Además, el entrenador explicó que no se ha definido cómo será la movilización para los puestos de trabajo.

Sin embargo, la falta del planeamiento laboral no afecta los planes de Aguilar, quien manifestó que hoy mismo se incorporaría a sus entrenamientos en el Armando Dely Valdés. “Yo, a pesar de todo lo que hemos pasado, si voy al Armando me distraigo con los muchachos. Irving y Jamal iniciaron entrenamientos en noviembre y tengo compromisos con ellos”.

(Con información de Migdalia Grinard).

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