LUNES CON EL PIE DERECHO

LUNES CON EL PIE DERECHO: Oye, tú, felicidades por tu esfuerzo

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LUNES CON EL PIE DERECHO: Oye, tú, felicidades por tu esfuerzo

Stefy Cohen

OPINIÓN

Y alcanzó 10 millones de visitas. Y vendió 3 millones de copias. Y de la nada se hizo famoso. Las historias de emprendimiento que vemos en los medios, se inician in media res o técnica literaria con la cual se inicia una narración en medio de la historia.

Digamos que una película empezara in media res con el protagonista corriendo por su vida. Al ver esta escena, inevitablemente nos haríamos las preguntas: ¿De quién está corriendo? ¿Qué habrá hecho para que lo persigan? ¿Qué le harán si lo atrapan? Nos hacemos preguntas para llenar los espacios porque claramente no conocemos la totalidad de la historia. Entonces, esperamos que en algún momento de la película nos cuenten cómo empezó toda la situación, no solo cómo empezó la persecución.

Sin embargo, cuando vemos/leemos/escuchamos que alguien acaba de “pegarla en internet” o que alguien acaba de “hacerla en su negocio”, usualmente nos hacemos la pregunta:

¿Qué hizo para lograrlo? Cuando nos enteramos acerca del éxito del alguien más, en vez de tratar de entender todo su entrenamiento, nos enfocamos en su último maratón y, peor aún, en cómo cruzó la meta.

Las historias de emprendimiento en los medios suelen ser expresiones de resultados: haber conseguido una ronda de financiamiento, haber lanzado un producto al mercado, haber conseguido 1 millón de usuarios.

Estas expresiones de resultados, nos llevan a pensar en las historias como las gotas que derramaron los vasos de agua; en vez de prestarles atención a las jarras que llenaron los vasos en primera instancia.

Pensar que las cosas pasan “de la nada” es peligroso, inicialmente, porque nos lleva a cuestionar y despreciar nuestro trabajo si no hemos logrado un éxito inmediato.

El pensamiento que algo se consigue de la noche a la mañana, nos lleva a rendirnos antes de tiempo, simplemente porque tenemos expectativas irreales de la cantidad de paciencia y esfuerzo necesarios para alcanzar el éxito.

Pero, además, es peligroso (e injusto) porque nos puede llevar a menospreciar el trabajo de los demás.

La mejor expresión de eso es el síndrome “Yo hubiera podido hacer eso” también o mejor.

El síndrome de “Yo hubiera podido hacer eso” ocurre frecuentemente en los museos o las galerías de arte contemporáneo. Algunas personas desprecian piezas artísticas porque perciben que la técnica no es suficientemente avanzada (por ejemplo).

Antes, mi respuesta ante un comentario así, era: “Pero no lo hiciste”.

Ahora, he llegado a comprender que este síndrome y mi antigua respuesta son reacciones de juzgar solamente el resultado de una acción específica. Ahora, comprendo que el trabajo del artista no fue solamente el de pintar un cuadro. El trabajo real fue el de hacer lo que tuviera que hacer para que colgaran el cuadro en esa pared donde está exhibido.

Con lamentable frecuencia, escucho a las personas criticar el trabajo de los demás. Los escucho menospreciar la idea, menospreciar el negocio, menospreciar su método de promoción, para mencionar algunas.

Si escucharan que alguien hizo un negocio construyendo campamentos en la cima del Everest, alguna gente reacciona pensando: ¿¡Sólo construyó campamentos!? Yo hubiera hecho eso y me hubiera vuelto millonario también.

Cuando en realidad, el trabajo real no fue construir el campamento sino subir el Everest.

He escrito anteriormente que es una pobreza del idioma español no tener una palabra para traducir hustle. Hustle es el ser proactivo-recursivo en el esfuerzo de conseguir lo que uno quiere.

El síndrome “Yo hubiera podido hacer eso” no nos deja comprender que el hustle siempre le gana al talento. El hustle es parte del talento. O incluso, el hustle es el talento.

Creo que es hora de que aprendamos a reconocer no solo el resultado, sino el proceso de los demás. Es hora de reconocer el trabajo detrás del éxito.

Para hacerlo, “inventé” el cumplido: Oye, tú, !felicidades por tu esfuerzo!

“Felicidades por tu esfuerzo” es una frase que no habla acerca de publicar un libro, sino de haber desarrollado la disciplina de escritura que te lleva a publicarlo.

“Felicidades por tu esfuerzo” se refiere a reconocer que todos los caminos y todas las historias tienen obstáculos y, que el mérito real es llevar a cabo nuestras ideas, a pesar de esos obstáculos.

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