MERCADO LABORAL

Trabajadores, en riesgo social

Solo un 15% de la fuerza laboral que trabaja en los hogares está inscrita en la CSS. Mitradel advierte sobre las pocas políticas aplicadas en esta materia.

Actualmente las empleadas domésticas demandan entre $400 y $500 para cumplir con las actividades del hogar. Este trabajo puede incluir tareas como limpiar la casa, cocinar, lavar y planchar la ropa, así como cuidar a los niños. Actualmente las empleadas domésticas demandan entre $400 y $500   para  cumplir con las actividades del hogar. Este trabajo puede  incluir tareas como limpiar la casa, cocinar, lavar y planchar la ropa, así como cuidar a  los niños.
Actualmente las empleadas domésticas demandan entre $400 y $500 para cumplir con las actividades del hogar. Este trabajo puede incluir tareas como limpiar la casa, cocinar, lavar y planchar la ropa, así como cuidar a los niños. La Prensa/Archivo

La participación activa de la mujer en el mercado laboral ha disparado la necesidad de trabajadoras en el hogar en el país, un trabajo cada vez más demandando y mejor remunerado que hace 10 años, pero el 85% de estos empleados no cotiza en la seguridad social.

El Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel) calcula que en el país hay cerca de 90 mil personas que se desempeñan como trabajadoras en el hogar. Sin embargo, solo 13 mil 500 están inscritas en la Caja de Seguro Social (CSS) o 15% del total de la fuerza laboral doméstica.

Este es el panorama a pesar de que la Ley 51 de 2005 establece como una obligación el hecho de que todo empleador debe inscribir a su personal que trabaja en el hogar en la CSS. El no cumplimiento de esta ley generaría sanciones para el empleador de entre 50 dólares y 500 dólares.

El resultado después de varios años de establecerse la normativa ha sido aunque positivo, poco efectivo.

En 2011, por ejemplo, de acuerdo con datos del Instituto de Seguridad Social, de 53 mil empleados domésticos que se estimaba había en el país, 7 mil 480 estaban inscritos en la CSS, un 14% del total.

En la actualidad, la cifra de los cotizantes inscritos en este renglón ha aumentado en un 80% respecto a 2011, pero si se compara con la masa total de trabajadores que había para ese entonces, en contraste con los inscritos actualmente, el alza es de solo 1%.

Estos índices se explican, en parte, por el dominio de los contratos orales para este tipo de trabajo, las dificultades que encuentra la inspección de trabajo y la falta de queja de los propios afectados. Mujeres y extranjeros son quienes conforman el grueso de este sector.

Caso similar ocurre en países como Chile, Argentina, España e Italia, donde hay más trabajadoras migrantes que locales, de acuerdo con datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Maritza Carvajal, vocera del Departamento de Recursos Humanos de una agencia de colocación de personal del hogar en Panamá, asegura que los panameños no quieren trabajar en esta ocupación. “Prefieren dedicarse a otras actividades que generen mejores ingresos”.

Nicaragüenses, colombianas, dominicanas y ahora venezolanas son quienes tienen mayor participación en el creciente mercado.

Cristina Vargas salió de Nicaragua hace cuatro años. Trabaja en Panamá cuidando a una niña de tres años y ayudando en los oficios del hogar.

Ella no desea inscribirse en la CSS a pesar de que conoce las ventajas de contar con cobertura médica y una futura jubilación en caso de quedarse en el país. La razón, según comenta, es que sus patronos nunca le han sugerido inscribirla en este sistema, “ni yo para ser honesta... Nunca se lo he planteado” dijo.

El caso de Julieta García, en tanto, es diferente. Señala que no le resulta rentable el descuento de 41 dólares mensuales de su salario por la cuota que debería pagar como obrero a la CSS.

“El salario como empleada del hogar es bajo y con ese descuento la cosa se pone peor (…) Prefiero reunir ese dinero para cuando regrese a mi país darle una mejor educación a mi hijo”, señala García.

Actualmente el porcentaje de la cotización en la  CSS por un trabajador del hogar se fracciona de la siguiente manera: el empleador debe pagar 13.25% del salario base, de este total, un 11.75% se destina para el seguro social y 1.50% para el seguro educativo, mientras que el trabajador debe pagar un 10.25% de su salario base, dividido en un 9% para la cobertura de seguro social y 1.25% para el seguro educativo.

De acuerdo con el informe anual de facturación de la CSS, los trabajadores de mantenimiento en los sectores público y las del área privada cotizaron en 2012 un total de 4 millones 630 mil 889 dólares.

En 2014, la facturación fue de 14 millones 493 mil 555 dólares, un aumento de 9 millones 862 mil 666 dólares. La razón es porque ha aumentado el número de personas inscritas y probablemente porque se han ido ajustando los salarios.

Hace 10 años una trabajadora doméstica ganaba entre 200 y 250 dólares. Actualmente, el salario promedio es de 450 a 500 dólares. El trabajo suele incluir tareas como limpiar la casa, cocinar, lavar y planchar la ropa, el cuidado de niños o ancianos.

POCA DIVULGACIÓN

Cobertura médica profesional y prestaciones laborales son algunos de los beneficios a los que tienen acceso los empleados inscritos en el sistema de seguridad social, al tiempo que el Estado contaría con un registro real del número de trabajadores.

Además, el hecho de estar inscritos le reduce la carga al sistema de salud pública, por los aportes que hacen trabajadores y empleadores.

Para el secretario general del Mitradel, Samuel Rivera, la poca información y mercadeo por parte de la CSS han hecho que la situación no mejore.

Explica que muchas trabajadoras del hogar son migrantes ilegales que llegan al país y aceptan cualquier condición para trabajar y los empleadores se aprovechan de esta situación.

En este sentido, advierte la necesidad de buscar mecanismos y generar políticas que garanticen al trabajador que está en la informalidad una estabilidad económica y seguridad social.

Propone a la CSS hacer ferias de inscripción para empleados domésticos, en las que además de hacer más fácil y rápido el proceso, permita conocer las ventajas de cotizar en la CSS.

MEJORES CONDICIONES

De acuerdo con la OIT, el trabajo doméstico se encuentra entre las ocupaciones con remuneraciones más bajas en el mercado laboral. En algunos casos el salario del sector no supera el 20% del salario promedio, siendo algunos de los principales factores que inciden en esta situación el bajo nivel de educación y el fenómeno de la subvaloración social del trabajo  doméstico.

En Panamá, en el mes de enero, mediante decreto ejecutivo, se aprobó aumentar el salario mínimo para  el servicio doméstico a 250 dólares para la región uno (que incluye las principales ciudades del país),  y a 225 dólares para la región dos, que son las zonas apartadas y comarcales, aunque ante la creciente demanda en este oficio ha hecho que el salario de las empleadas domésticas duplique la cifra sugerida.

Por ahora, la oficina de género del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral está coordinando conjuntamente con el Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (Inadeh), un programa de formación para empleadas domésticas.

Este programa, que aún no tiene fecha de ejecución, permitirá que los trabajadores domésticos se capaciten en primeros auxilios, cuidado de niños y personas mayores, autoestima, así como el conocimiento de sus derechos.

PROTECCIÓN LIMITADA EN EL MUNDO

Nueve de cada 10 empleados que trabajan en el sector doméstico en todo el mundo carecen de cobertura social. De acuerdo con la OIT, 60 millones de los 67 millones de empleados que se dedican al trabajo del hogar aún no tienen acceso a ningún tipo de cobertura de seguridad social.

En el estudio Protección social del trabajo doméstico, llevado a cabo por el organismo internacional, también se señala que es habitual que estas trabajadoras cobren el salario en especie, que los ingresos que perciben sean irregulares y que la relación laboral sea tan informal que no hay ni un contrato de trabajo que recoja condiciones y obligaciones.

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