Políticas públicas

Subsidios sin análisis, semillas del descontento

Las políticas presentes de subsidios se llevan a cabo sin un análisis certero de sus efectos y sin previsión de épocas de crecimiento menor.

Cuando una sociedad decide utilizar fondos comunes para apoyar y facilitar el crecimiento de sus miembros más desaventajados, debe tener cuidado de manejar la inversión con cautela, ya que si el sistema es inestable, afecta severamente a quienes busca ayudar y los somete a un doble perjuicio.

Este doble perjuicio es el resultado de la esperanza de pensar que la situación desaventajada será mejorada y luego sufrir la decepción de que el programa no otorgue los beneficios que prometió.

La reflexión es relevante para un país como Panamá, que está disfrutando de un crecimiento sobresaliente –el Banco Mundial estima que será de 7.3% en 2014– y que está aprovechando esta coyuntura para establecer una nueva estructura estatal de subsidios públicos.

El análisis económico de las políticas públicas, según el periodista francés Frederic Bastiat, consiste no solo en ver las causas inmediatas de una acción estatal, sino en trazar sus consecuencias eventuales y ver su contexto.

El contexto relevante es que gran parte del crecimiento de Panamá ha sido la entrada sustancial de capital extranjero buscando refugio de la falta de estabilidad de los mercados tradicionales. Aunque las cifras oficiales aún no son conocidas, se calcula que Panamá cerró 2013 con alrededor de $4 mil millones en inversión extranjera directa.

Esta es una tendencia de larga trayectoria. Los grandes entidades financieras, entre ellas el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y las casas calificadoras ven con optimismo el crecimiento del país a futuro, pero también es una certidumbre que aunque habrá un aterrizaje lento de la economía, esta debe aterrizar.

La consecuencia negativa que el país podría estar preparando para sí mismo es agrandar y profundizar la red nacional de subsidios sin hacer un análisis certero de su estabilidad a largo plazo.

Veamos las cifras. En 2013, según estimaciones preliminares, el Estado gastó $1,200 millones en subsidios, una cifra que representa alrededor de 7.3% del presupuesto estatal para ese año.

Estos pagos abarcan desde una reducción general al precio de la gasolina para facilitar su compra y consumo hasta el pago de alrededor de $8 millones en una pensión vitalicia dirigida a las víctimas que consumieron dietilene glycol cuando pensaban que estaban tomando un jarabe para la tos.

Para tener una idea comparativa, el Estado utilizará este año $1,281 millones para el sector educativo, un 7.2% del presupuesto total.

La pregunta es: ¿Podrá el Gobierno de Panamá cargar con un porcentaje igual o superior al 7.3% de su presupuesto estatal cuando el clima de inversión internacional cambie?

Entidades y gremios, entre ellos la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura, ya han advertido que se deben mirar las cifras con detenimiento y comenzar a priorizar los fondos dedicados a los subsidios.

Una sugerencia legislativa práctica ha sido sugerida tanto por Fernando Aramburú Porras como por Felipe Chapman, ambos economistas.

Según estos expertos, cada vez que un nuevo subsidio vaya a ser introducido al sistema, debe primero pasar por un análisis de rentabilidad social o económica para determinar su efectividad comparada a su costo en el tiempo.

Esta propuesta, que puede sonar sencilla, refleja lo tanto que dista el país de una política económica sensible al no analizar si el costo eventual de un programa causará más daño del beneficio que genera.

En sí, los subsidios escapan el juicio de ser buenos o malos. Pueden ser desde ayudas sociales que se basan en la solidaridad hasta incentivos políticos para obtener votos.

Lo relevante para el análisis es que no obstante su intención, estos pagos tienen consecuencias eventuales y estructurar una política de subsidios sin análisis de rentabilidad durante tiempos de vacas gordas muestra una falta de cautela sustancial en el manejo del erario. Y nada bueno viene del camino de la ignorancia.

Educación y subsidios

$1,200

Millones fue el gasto estatal en subsidios el año pasado, según estimaciones preliminares.

$1,281

Millones será el presupuesto para el Ministerio de Educación durante 2014.

70%

Crecimiento de la cartera de subsidios en los últimos cinco años.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

PROCESO Comienzan los trámites para lograr la canonización de la panameña Ana Moreno

Anita Moreno nació en Macaracas y falleció en La Villa de Los Santos el 11 de noviembre de 1977.
Especial para La Prensa/Vielka Corro Ríos

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

18 Oct 2017

Primer premio

3 2 8 1

ABAD

Serie: 12 Folio: 5

2o premio

3063

3er premio

2981

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código