JÓVENES DE ÉXITO

El poder de escuchar a la voz interior

Muchos temen emprender. La idea de tomar un salto y no tener dónde aterrizar genera una enorme ansiedad. Cuando uno tiene una idea, inmediatamente corren a la mente las voces que afirman que lo que uno desea es imposible.

William Shakespeare atrapó este sentimiento en las últimas líneas del famosos monólogo de Hamlet, cuando este clama que “la conciencia hace a todos cobardes y así, el natural color de la resolución se desvanece en tenues sombras del pensamiento”.

Pero estas no son las únicas voces, como explica Susana Dávila. Su motivación personal le ha permitido lanzar su propia marca de moda mientras que atiende su empleo diario. Hoy día, sus sombreros decorados con molas se venden en varias tiendas dentro y fuera del país, entretanto mira a un futuro más prometedor.

¿Cómo nace la idea de tu empresa?

He tenido una afinidad por la cultura guna desde que fui a San Blas, donde quedé obsesionada con las molas. Me parecen que son muy artísticas, con la complejidad de pinturas. Además de esto, siempre quise tener un emprendimiento propio que diera de comer sin tener que depender de un empleador. En diciembre del año pasado, dejé mi vida social y me dediqué a trabajar en el producto, entregando como 170 sombreros. Empecé con un solo artesano, que se llama Evencio Ortiz, y ahora son tres en total, trabajando en El Valle, San Blas y con las mujeres de la Casa de Sabiduría, en la Comunidad de Mortí.

¿Por qué crees que ha tenido tan buena recepción?

Creo que el hecho de que tenga una mola le da una identidad panameña al producto. El sombrero es una forma de unir estos elementos culturales tradicionales con los consumidores modernos. Muchos extranjeros compran el pedazo de mola sin saber qué hacer con él y de esta forma también tiene una utilidad.

¿Cómo balanceas trabajar y emprender?

Es sacrificado, pero tiene sus frutos. Uno trabaja de ocho a cinco, lo cual incluye clientes y reuniones. Luego, de seis y media en adelante, me dedico, con una asistente, a producir los sombreros. De que se puede, se puede, pero hay que tener pasión y dedicarle tiempo.

¿Cómo fue el proceso práctico de emprender?

Para mí fue muy importante tener un plan de un año. Me dije, voy a trabajar día, noche y mediodía por un año entero para que esto crezca y ponerlo en otros países, sin importar lo que ocurra. Si en un año la marca está establecida, voy a tomar de mis ahorros para invertir y tener una planilla. Así empecé, sin meterle mucho dinero pero sí con mucho esfuerzo. Al principio tenía que llamar a las tiendas, pero ahora las tiendas me llaman a mí. Hoy los sombreros se han vendido en Chile, Estados Unidos, México y estoy viendo posibles mercados en España y Miami, pero estamos revisando el tema de aranceles.

¿Fue difícil empezar?

Siempre uno recibe comentarios negativos al comienzo, en particular si vas a empezar tu propia empresa. Las críticas para un emprendedor en Panamá son gratis. Aquí estamos criados para ser empleados de grandes corporaciones, cuando en otros países el empuje es ser tu propio empleador. Por eso tenemos que crear cosas que nos importen. Si crees en tu producto y le metes esfuerzo, lo vas a lograr.

¿Cómo te ha ido trabajando con grupos indígenas?

Yo tengo una afinidad con ellos, porque a pesar de que generalizamos mucho sobre ellos, muy pocos conocen sus condiciones de vida. Son personas muy humildes con creencias arraigadas. Me encantan los ritos que tienen y que desconocemos. Son muchas personas y mucho talento detrás de una mola. Es un arte muy especial, porque las agujas con las que se cosen son muy finas y se necesita muy buena vista y pulso. Eso viene de una tradición de generación tras generación.

¿Cuál ha sido la experiencia más grata que has tenido?

Lo que me apasiona son los comentarios positivos que he recibido de otros países. Recibir un feedback positivo de otros mercados sobre algo que hacen grupos indígenas de tu país, tiene un significado grande para mí. Estás llevando a tu país a otras fronteras. Por eso, imprimo los nombres de los artesanos para que los compradores conozcan quiénes hacen las molas.

¿Qué consejo tienes para alguien que quiera emprender?

Dale, dale con todo y si no sirve, dale con otra cosa, pero no pares. El sentimiento de tener un reconocimiento por algo que hace uno es lo mejor y no lo vas a querer dejar de tener. Al final, no hay ganancia en la vida si no hay un riesgo. Te puedes quedar cómodo y seguir haciendo lo que el mundo espera: universidad, empresa, casarse, tener hijos y morir, pero nunca sabrás qué hubiera pasado. El riesgo conlleva ansiedad, pero también puede que logres tu meta.

PERFIL

Susana Dávila estudió derecho en la ULACIT y cursó estudios de diseño gráfico en la Universidad Autónoma de Guadalajara. Tiene una maestría en derecho de negocios en la Universidad ADEN. Es gerente de ABS Trust y propietaria de Susie Dávila, una empresa de moda. Tiene 30 años.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

PROCESO Comienzan los trámites para lograr la canonización de la panameña Ana Moreno

Anita Moreno nació en Macaracas y falleció en La Villa de Los Santos el 11 de noviembre de 1977.
Especial para La Prensa/Vielka Corro Ríos

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

18 Oct 2017

Primer premio

3 2 8 1

ABAD

Serie: 12 Folio: 5

2o premio

3063

3er premio

2981

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código