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12 ago Qué tanto le debe Alemania a Guardiola

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Tres veces nos equivocamos con Joseph Pep Guardiola. Arreciamos contra el español en este blog que nadie lee, en una nota publicada hace meses en La Prensa y de la que menos mal nadie se acuerda. Tiene por título La estrella fácil de Pep.

La animadversión se reafirmó en el espacio radial Xtra 2014. Creado por este diario y emitido en la cadena Radio Panamá, el enfoque del programa era el transcurrir del Mundial. En la primera edición nos tiramos como en un tobogán contra Alemania.

Dijimos que era un grupo agotado porque la base de su nómina jugaba en el Bayern Munich de Pep, cuadro inferior frente a ese otro campeón de la Bundesliga, la Copa y la Supercopa de Alemania y la Liga de Campeones en la temporada 2012-2013.

En manos de Pep, o sea en la agenda deportiva 2013-2014, el club perdió en semifinales la oportunidad de retener la Copa de Campeones, que a la larga es el título que les importa a los más grandes del fútbol europeo. Lo demás son adornos.

Antes del Mundial, los oyentes de Xtra 2014 escucharon decir que la Selección de Alemania era poco más que un equipito. Empezó el torneo, avanzó por sus diferentes fases, llegó la final y el tal equipito se coronó campeón.

Hicimos el oso y solo quedaba enmendar las opiniones traviesas. Viene la vaina:

Alemania ganó el Mundial porque su base trabajaba en el Bayern Munich de Guardiola. La columna vertebral pertenecía al equipo muniqués. Neuer en el arco. Lahm y Boateng en la defensa; y un poco más adelante Schweinsteiger. Kroos (ahora en el Madrid) y Götze en el mediocampo. Thomas Müller en la delantera.

Estos tipos aprendieron a ganar por sobre todas las cosas con la obtención de la Liga de Campeones 2013. Pero desde junio del año pasado Guardiola inoculó en ellos el fabuloso tiqui taca de la España campeona del mundo en 2010, creado en la era de Johan Cruyff en sus tiempos de jugador en el Barcelona y perfeccionado por su mejor alumno cuando el holandés dirigió al club catalán. Es decir, por Joseph Guardiola.

Guardiola en la dirección técnica del Barcelona transformó el tiqui taca en un delicioso elixir para fanáticos y adversarios. Miraban el recorrido del balón con el mismo deleite con que se aprecia el bajo vientre de una garota, y solo despertaban cuando el narrador gritaba ¡Goool!

El club le aportó 8 jugadores a la nómina titular del campeón de 2010.

Neuer, Lahm, Boateng, Schweinsteiger, Müller y los otros tipos habían preparado la goleada a Brasil durante todo un año, tal cual solía hacer el Barcelona con el Real Madrid de Pellegrini y el de Mourinho en un principio.

Y si son válidas las equiparaciones del fútbol con las batallas de los hombres, la estrategia de esta Alemania se parece a los ataques relámpago de la Segunda Guerra. Un gol, celebración breve, reinicio del partido, descuido del adversario, carrera rápida, gol de nuevo.

Hijos directos de la saudade, esa sensación que adormila a las personas, Portugal y Brasil enfrentaron a Alemania con la convicción de que la iban a pasear hasta llenarla de goles. El resultado fue un fiasco porque nada pudieron hacer frente a esa especie de fuerza física superior mezclada con el placer y la imaginación. En total se comieron 11 goles.

Esperamos que los agravios equívocos hayan quedado saldados.

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