Goles y letras Goles y letras

16 sep El fracaso hecho gol

Temas:

Tampoco nos gusta la palabra fracaso; más precisa es zozobra. O preocupación, que es lo mismo, para que no tilden de fatalista a este blog.

El seleccionado dirigido por Hernán Darío Gómez dejó entrever, con el transcurso de la Copa Centroamericana, detalles aún por mejorarse, pero también situaciones inexplicables en un aspirante a ganar la próxima Copa de Oro, participar en la Copa América y jugar el Mundial de Rusia. ¡Vaya agenda!

Molesto Gómez por la pregunta de un periodista sobre si consideraba un fracaso no haber llegado a la final, contestó que no le gustaba “para nada” esa palabra porque Panamá “empató con Costa Rica, un equipo de talla mundialista”, y porque en el partido con Nicaragua “generamos 7, 8, 10 oportunidades de gol”.

Y en esas opciones enumeradas aparece el primer motivo de preocupación, o de oportunidad para mejorar o de aspecto incomprensible. (Amigo lector: llámelo como usted quiera, usted es el dueño de este blog).

En marcar los goles clave tiene una deficiencia el seleccionado panameño. Y sin esos goles no se ganan partidos, y entonces no hay Copa Centroamericana o Copa de Oro, ni Copa América ni Mundial de Rusia. David Samudio lo cantó con claridad en su columna publicada en La Prensa. “Queremos ver avances, queremos ganar y ser contundentes”. Traducción: faltan más goles.

Gómez acusó en una rueda de prensa la falta de condiciones físicas del equipo. “Me preocupa el estado físico de Panamá”, dijo textualmente. Con esta declaración la ecuación se simplifica. Sin pulmones cuesta mucho llegar al arco contrario y hacer goles, o evitar la partición de un onceno por la mitad, o mantener la concentración durante todo el partido.Y pasa lo que aconteció contra Costa Rica, o con Estados Unidos y México en los encuentros de vuelta de las eliminatorias a Brasil. Persiste el problema.

Henry Cárdenas, periodista de deportes con muchos partidos vistos, comparó el momento del penalti errado por Darwin Pinzón con el de Zico en el Mundial de México 1986. Dos suplentes de gran calidad ingresan a la cancha y cobran un penalti decisivo… y lo fallan. Gómez explicó después que el encargado era Blas -el ejecutor natural- si Pinzón no estaba en la cancha. La decisión es una incógnita.

Reveló Gómez que nunca antes tuvo un equipo con cuatro penaltis fallados al hilo. Sí, es todo un récord a la inversa y se relaciona con la confianza, y esta a su vez con el temple necesario para anotar. Hace falta algo de sangre fría para marcar en jugadas de pelota quieta o en movimiento.

Sorprendió el capítulo Amílcar Henríquez, el de su abandono en pleno torneo -aunque el fútbol y la política son primos hermanos, y en ninguno hay sorpresas sino sorprendidos-. Merecen aplausos la serenidad de Gómez y la de sus muchachos para manejar la decisión de Henríquez. Nunca hablaron de él y siguieron adelante. Eso se llama estoicismo.

De Henríquez reconocemos condiciones y sobre todo su carácter, el ingrediente supremo en recetas como las que propone Gómez.

Merece también un reconocimiento la actuación contra El Salvador. Campo Elías Estrada en su nota publicada al día siguiente en La Prensa, escribió: “El partido fue bien disputado como [como aquellos] a los que nos tienen acostumbrados estos dos seleccionados en los últimos tiempos”. Más si se tiene en cuenta la expulsión de Cooper en el minuto 74.

El periodista Alexander Da Silva, antes de comenzar el concierto de rock de Electric Chanchito el pasado sábado resaltó que “terminamos invictos y eso es importante”. El comentario indica la solidez de la defensa y muestra que Román Torres inspira respeto y que Penedo pasa por un gran momento.

Para rescatar: los primeros 80 minutos frente a Costa Rica, el sabor puesto por Pinzón contra Nicaragua, los goles de Blas y Torres y la personalidad exhibida ante El Salvador.

No fue un fracaso. Fue la falta de gol.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Últimos posts