Hoy por hoy

Las explicaciones ofrecidas ante la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional por los funcionarios de salud –incluido el ministro del ramo– sobre cómo se ha gastado el dinero estatal destinado a enfrentar la pandemia en Panamá fueron una completa decepción. Las preguntas que se le formularon no recibieron, en ningún caso, respuestas específicas o precisas. La única razón de ello es que estos funcionarios no tienen idea de ello. Como no es plata de su bolsillo, no importa cómo se gaste, mientras ésta llegue a los amigos o a personas interesadas. Se trata de cumplir con dos principios básicos de la administración pública: transparencia y rendición de cuentas, pero en este gobierno, ni lo uno ni lo otro. La gestión del dinero público está en manos de funcionarios verdaderamente incompetentes, pero con poder, con lo que la situación es preocupante. Después de su comparecencia ante diputados de su propio partido –a los que no pudieron responder lo mínimo– debemos concluir que los gastos de la pandemia nunca los conoceremos ni siquiera de manera general. La pandemia ha enterrado la poca institucionalidad que teníamos. Nada nuevo; es la normalidad de siempre del Gobierno.

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