Hoy por hoy

El proceso para elegir a dos nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia ha dado comienzo, y una buena señal es que la Presidencia nuevamente permitirá que la Comisión de Estado por la Justicia evalúe a los aspirantes, tal como ocurrió en la última selección de magistrados. Esto es importante, pues deberán someterse a evaluaciones -y no solo de índole académico y experticia- sino de otros aspectos que igualmente son necesarios para ejercer con legitimidad el cargo. Uno de los reemplazados será Hernán De León, de la Sala Civil, quien ha sido una verdadera vergüenza en el ejercicio de la magistratura, por lo que su salida será un alivio para la justicia. Por ello, esperamos que los próximos miembros de la Corte sean personas probas, con carácter y un sentido de la justicia que vaya más allá de toda duda. La última puerta antes de atravesar el umbral de la impunidad es, precisamente la Corte Suprema, cuyos miembros, en la mayor parte de los casos, han actuado con una permisibilidad que avergüenza. Los magistrados son de los pocos funcionarios que tienen iniciativa legislativa, por lo que sería un gran paso adecuar las leyes para impedir que la delincuencia -política y común- siga haciendo de las suyas.

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