Hoy por hoy

Una empresa operadora de 75 puertos en todo el mundo, muestra interés en Balboa, donde tiene una concesión Panama Ports Company (PPC) desde 1997, aunque la misma está a pocos meses de terminar. Es una buena noticia, en medio del panorama sombrío para la economía local que nos hereda la pandemia. El Gobierno debe plantearse seriamente el interés de esta empresa por elegir el Pacífico panameño como lugar de uno de sus puertos, ya que PPC, lejos de haber sido un legítimo socio del Estado panameño, se ha comportado como un verdadero esclavista, una relación en la que Panamá solo es un convidado de piedra, y cuyas ganancias equivalen a limosnas. Es el momento de que PPC pague por usufructuar la privilegiada posición geográfica en la que se encuentra y, sobre todo, que sepa hacer frente a la competencia, ya que ha hecho todo a su alcance para evitarla. El Gobierno ahora está en posición de exigir mejores condiciones en esta desigual e injusta relación contractual o llevar a licitación la concesión de estos puertos estatales, para establecer lazos de negocios con empresas que sí sepan respetar a sus accionistas y repartir las utilidades correspondientes.

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