Hoy por hoy

Las cifras oficiales ya reconocen que hay más de un millón de contagiados de Covid-19 en el mundo. En Panamá, la situación de la pandemia está provocando un agotamiento del personal sanitario, sobre todo, en las unidades de cuidados intensivos (UCI) de los hospitales públicos. A esta fatiga y estrés del personal, hay que sumarle que las UCI están cercanas a su capacidad máxima para atender pacientes y apenas los varios cientos de ventiladores alcanzan frente a la demanda. Esta información deja en claro que los únicos que podemos parar los contagios somos nosotros mismos. Cada ciudadano que sale innecesariamente de su casa, cada persona que incumpla las normas sanitarias o cada diagnosticado como positivo del Covid-19 que rompa su cuarentena está acercando más al abismo a otros panameños. No hay derecho de esperar que los heroicos médicos y enfermeras nos atiendan, aun a costa de su propia salud, si no contribuimos a detener los contagios. La mejor medicina es la prevención. La forma de acabar con esta pandemia es asumiendo nuestra responsabilidad individual. Las quejas y llantos no subsanarán nuestra irresponsabilidad.

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