El primer ministro Manmohan Singh se reunió de emergencia con su ministro de Deportes y otros miembros de su Gabinete para evaluar los preparativos para la justa, que comienza en poco más de una semana.
El director del comité organizador de los Juegos, Suresh Kalmadi, no participó en la reunión.
Se suponía que los juegos mostraran el surgimiento de India como una potencia de la región, pero los retrasos en la construcción de las instalaciones y varios escándalos los han convertido en una vergüenza.
Una encuesta realizada por el diario Hindustan Times reveló ayer que el 68% de los habitantes en Nueva Delhi se sentían avergonzados de los Juegos, que cada cuatro años congregan a deportistas de 71 países y territorios del antiguo imperio británico.
Los organizadores han batallado con una epidemia de dengue, el derrumbe de un puente peatonal que lleva al estadio principal, quejas por insalubridad en la villa y una serie de temores de seguridad, luego que el domingo dos turistas fueron agredidos a balazos afuera de unas de las principales atracciones de la ciudad. Un grupo extremista musulmán se responsabilizó del atentado.
