MUNDIAL DE FÚTBOL. ACTO EN LA PUERTA DE BRANDEMBURG.

Habrá una fiesta alternativa

Habrá una fiesta alternativa
PROMOCIÓN. La fiebre del Mundial de Fútbol 2006 trasciende más allá del territorio alemán, como se aprecia en esta escultura en forma de balón cerca de la torre Eiffel, en Francia.

Berlín celebrará el 7 de junio la inauguración del Mundial de fútbol de Alemania 2006 con una fiesta junto a la Puerta de Brandemburgo, aunque esta no formará parte del programa oficial, según anunció ayer el alcalde la capital alemana, Klaus Wowereit.

La fiesta sustituirá a la gala que estaba prevista para el mismo día en el Estadio Olímpico y que fue cancelada por la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), según fuentes de la organización ante el temor a que el césped no se regenerara a tiempo para el primer partido.

Según el gobierno regional de Berlín, la FIFA contribuirá con un 1.2 millón de dólares a la fiesta.

En un primer momento, Wowereit había asegurado que la FIFA no pretendía participar activamente en la fiesta ni tampoco realizar ninguna aportación económica. Sin embargo, un portavoz de las autoridades locales afirmó que el alcalde consiguió convencer al secretario general de la FIFA, Urs Linsi, para que realice una aportación.

"Me alegro por esta promesa económica. Ahora podemos empezar a planificar con una buena base", dijo Wowereit tras darse a conocer el apoyo financiero de la FIFA.

"La FIFA espera con este gesto haber dado un signo de buena voluntad y se alegra de poder celebrar el Mundial de manera positiva junto con la ciudad de Berlín", afirmó por su parte el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, en un comunicado.

Aparte de la aportación, la FIFA negó cualquier participación activa en la fiesta berlinesa, que no podrá utilizar la denominación oficial "Inauguración del Mundial", que queda reservada para el acto antes del primer partido el 9 de junio en el Allianz Arena de Múnich.

El presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB) y vicepresidente del Comité Organizador del Mundial, Theo Zwanziger, consideró que la cancelación de la gala de apertura en el Estadio Olímpico de Berlín se debió a "una compleja mezcla de factores", y no solo al temor de que el césped no estuviese en condiciones para el primer partido que deberán disputar Brasil y Croacia.

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