Banorte -el único banco grande de capitales mexicanos y el cuarto en importancia de la nación- quiere adquirir un banco en Estados Unidos, en busca del codiciado mercado hispano de ese país, emisor de las jugosas remesas y dueño de un creciente poder adquisitivo.
Y Banco Azteca, una pequeña entidad y brazo financiero de la cadena de tiendas Elektra, intenta llevar el éxito que ha tenido en México a América Central y Sudamérica, apuntando al financiamiento de consumo de los sectores de menores ingresos y con escaso acceso a crédito bancario.
"Siento que es una muy buena posibilidad", dijo Ignacio Cedillo, analista de Bursamétrica Management.
Los bancos mexicanos vuelven así a la carga en un continente en el que supieron hacer pie más allá de sus fronteras, en la misma ola expansiva de otros como el magnate Carlos Slim, los gigantes de los medios Televisa y TV Azteca y el grupo panificador Bimbo.
Los mexicanos saldrán a competir con Citigroup, HSBC y los españoles BBVA y Santander Central Hispano, que han ganado una fuerte posición a través de sucesivas adquisiciones.
Pero los analistas creen que tienen buenas condiciones para ganarse su lugar. En Banorte, su fuerte presencia en el norte de México -que tiene un trato fluido con el sur de Estados Unidos- le serviría de plataforma para consolidar una posición en aquel país.
Banco Azteca tiene un millonario potencial de clientes en América Latina, donde el 44.4% de la gente es pobre, es decir, alrededor de 227 millones de personas, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
"Por supuesto que pueden tener éxito", dijo Jorge Gutiérrez, analista de Scotiabank.
Hacia el norte
Luis Peña, director general de Banorte, dijo recientemente a Reuters que el banco busca ampliarse a California o Texas, los estados donde residen cerca de la mitad de los 26 millones de personas de origen mexicano que viven en Estados Unidos, y usar sus raíces mexicanas para ganar terreno en la pelea por el mercado hispano de ese país.
"Si el mexicano ve que es un banco mexicano se podría sentir atraído, a lo mejor sentimentalmente", dijo Cedillo.
"Si ellos logran armar una campaña fuerte, buena, donde logran despertar esa nostalgia (...), pues verdaderamente en esa medida vas a tener una buena entrada", coincidió Gutiérrez.
Banorte, que ya posee acuerdos con instituciones que se dedican al envío de remesas desde Estados Unidos -uno de los principales ingresos de dólares de México-, concentra cerca del 5% del flujo, en un mercado que lidera el BBVA y en el que juegan fuerte Citigroup y HSBC.
Estas remesas le permitirían hacerse de clientes en Estados Unidos y México, a los que posteriormente podría ofrecer tarjetas de crédito o préstamos hipotecarios.
Hacia el sur
Según los analistas, Banco Azteca intentaría en una primera etapa establecerse en los países en los que Elektra ya opera, como Panamá, Guatemala, Honduras y Perú, y apoyarse en la estructura de la cadena de tiendas para crecer.
Pero, además, Elektra estudia la posibilidad de llevar el banco a Brasil, Colombia y Nicaragua.
Con bajos costos y una red de más de sesenta filiales, Azteca podría comenzar a competir por los clientes de bajos recursos de América Latina, usualmente descuidados por la banca tradicional, que los considera poco rentables.
La búsqueda de mercados vírgenes en materia financiera le permitió a Banco Azteca en dos años abrir más de tres millones de cuentas y obtener altas utilidades.
"Si de algo no carecemos en la región es del segmento de gente de ingresos bajos. Ellos (Banco Azteca) sí me parece que están tratando de construir una red regional, aprovechando este nicho", dijo Alejandro García, analista de la calificadora Fitch Ratings.

