PLANO URBANO

Basura versus turismo. Chitré muy limpio

Basura versus turismo. Chitré muy limpio
Basura versus turismo. Chitré muy limpio

Rodrigo Mejía-Andrión

OPINIÓN

En las caminatas matutinas que hacemos diariamente, mi mujer y yo recientemente nos encontramos con una vieja amiga, pero también joven señora. Ella es panameña, pero como ha vivido en otros países más adelantados comparábamos algunas cosas de cultura general.

Entre los variados temas que conversamos incluimos la situación del país y los retos para seguir creciendo. Hablamos del aumento del turismo en Panamá y su aparente estancamiento por diversas razones, como la apertura de Cuba y la falta de buena atención de quienes nos atienden en hoteles, restaurantes, tiendas y puestos de venta a lo largo del camino, donde un turista puede conocer la cultura general de la población.

Ella, con agudeza, nos hizo notar que el más destacado problema nacional es la basura, ya que hace buen tiempo ha imperado la costumbre de ir formando “pataconcitos”, casi en cada cuadra de las poblaciones, incluyendo la ciudad capital. Además hay que destacar el continuo cordón de basura que forman los deshechos depositados en las cunetas de nuestras carreteras en toda dirección a donde nos dirijamos.

En esos espacios encontramos todos los papeles y bolsas que el panameño desecha dejándolo caer libremente al suelo, sea caminando o desde el carro propio o ajeno, taxi o autobús, ya que parece ser “graciosa” costumbre nacional, tirar desde las ventanas de los vehículos cualquier estorbo. Allí, en esa cuneta, diseñada para manejar el agua de lluvia, podemos encontrar papeles de toda clase y tamaño, latas de toda clase y tamaño, botellas, cartuchos, condones, toallas sanitarias, perros en estado de descomposición, restos de ropas, chapas, pedazos de madera, almanaques viejos, retratos de exnovios o exsuegras y restos de comida, llaves, cédulas perdidas, lápices, plumas de gallinas y restos de pescuezos, en fin, de todo lo que el mundo produce.

Si vamos dentro de un carro no tendremos una visión completa de las cunetas llenas, pero si viajamos en una camioneta alta o en un autobús, podremos contemplar todo el panorama de un país asfixiado por la porquería.

Francamente opino que hay que buscar una fórmula para limpiar todas las carreteras del país y ofrecer otra apariencia, una amable y atractiva. Una sería, desde luego, contratar cuadrillas de limpieza, otra podría formarse con los escolares en los períodos de vacaciones, pagándoles alguna suma y otra manera podría ser a través de organizaciones como la de los Boy Scouts. Estoy seguro de que tienen que existir máquinas absorbentes que extraerían fácilmente una buena parte de los desechos amontonados, trabajo que completaría alguna cuadrilla motorizada.

Nuestra fachada de país, la más sucia que haya visto, pone en duda la sanidad del país para cualquier visitante, y le indica lo poco confiable que deben ser los alimentos que ofrecen los restaurantes del camino.

Viaje a Chitré. Aproveché el nuevo servicio de aviones diarios a Chitré, para pasarme dos días allá visitando a una hermana, un tanto enferma, y con un primo que vive en el exterior, aprovechamos la oferta de un amable pariente, de darnos un interesante recorrido por toda la ciudad. Durante el paseo de un par de horas no encontramos, ni un “pataconcito”, ni siquiera basura en la calle. Me llamó la atención el largo recorrido que tiene la circunvalación y la serie de edificaciones de hermosas casas.

Lo que sí me dio pena fue haber desaprovechado la existencia de esa valiosa obra para haber procurado aceras amplias, contiguas, que ofrecieran la oportunidad de caminar en espacio seguro de la calle. Se ve con claridad que las autoridades pasadas, de un par de administraciones, no cumplieron con sus obligaciones en la aprobación de retiros y aceras, que ahora se ven prácticamente ausentes. Allí la ciudad está retrocediendo.

Espero que con la descentralización administrativa se funde la correspondiente Junta Municipal de Planificación y se aproveche la experiencia de distinguidos arquitectos que residen en la ciudad.

Mi hermana, quien lleva media vida residiendo en Chitré, ciudad que progresa constantemente, tanto, que dice que Chitré ya no es Chitré, sino Chi-cuatro. Ella, mi hermana, siempre me ha alabado la cultura igualitaria que existe en la sociedad chitreana, donde no se marcan diferencias sociales o económicas. Todos se tratan con familiaridad, como he comprobado por el desfile de gente pobre que siempre ha llegado a su casa. Sentí, en esta ocasión, un ambiente tan cálido en esa población, que pensé sería un amable lugar de retiro, ahora que nuevamente se cuenta con un buen servicio de aviación.

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