Día del Trabajo con sabor a crisis

Día del Trabajo con sabor a crisis
La economía estadounidense se encuentra en una etapa de enfriamiento.

WASHINGTON, EU (DPA). —Los estadounidenses, por segundo año consecutivo, no tendrán hoy razones para celebrar el Día del Trabajo. Esto se debe a la economía del país y las pobres perspectivas de reactivación pa-ra lo que queda del año, según los cálculos del Gobierno.

Aunque muchos establecimientos comerciales anunciaron que abrirán para atender al público con atractivas y adicionales rebajas de temporada, el feriado laboral sirve para que millones de viajeros concurran a las playas y otros millones sigan la tradición de comer un asado con los amigos y la familia en el patio de la casa o en los parques.

El Día del Trabajo sirve para marcar el fin del verano en Estados Unidos, el retorno a las actividades normales y la reanudación de las clases en el sistema público de escuelas y universidades.

Hace un año, la economía estadounidense estaba hundida en la recesión después del estallido de la burbuja bursátil que provocó el comienzo de una era de incertidumbre en Wall Street, y que aún persiste, aunque las razones ahora son diferentes a las del 2001.

La economía estadounidense se encuentra en una etapa de enfriamiento, después de un esperanzador repunte que, en el primer trimestre, situó el Producto Interno Bruto (PIB) en 1% en términos anuales y que cerró el ciclo de la corta recesión del 2001.

El Departamento de Comercio informó que la desaceleración del rendimiento económico situó al PIB en el segundo trimestre en un modesto 1.1%, en tanto que las proyecciones para el segundo semestre quedaron entre dos y tres por ciento.

En su último informe sobre las previsiones de crecimiento para los países industriales, el Fondo Monetario Internacional calculó que el PIB estadounidense rondará este año en 2.2%, después que el organismo recortara en un punto la perspectiva al cálculo de principios de año.

Los informes oficiales de Washington muestran que la manufactura ha logrado este año un repunte productivo, pero la mejoría no se ha traducido en nuevas contrataciones de personal ni renovadas inversiones de capital. La industria está trabajando con su antigua capacidad instalada.

El desempleo se mantiene en 5.9%, equivalente a la paralización de unos siete millones de personas en edad productiva. El horizonte económico de corto plazo no se proyecta halagüeño, según los analistas.

Edición Impresa