CHILE

Industria del salmón trata de sobrevivir

Industria del salmón trata de sobrevivir
El nuevo escenario reducirá la producción de salmón a unas 650 mil toneladas este año, casi un 25% menos que el promedio de los últimos cuatro años.

Una nueva regulación para la industria salmonera en Chile está obligando al cuestionado sector a asumir que deberá reducir fuertemente la producción, un escenario que podría elevar aún más los precios y, paradójicamente, ser un buen negocio para algunas empresas.

La normativa presentada recientemente en el segundo proveedor mundial del pescado busca reducir el hacinamiento en las jaulas de cultivo instaladas en el sur del país, y así evitar la proliferación de mortales bacterias, virus y plagas que cada cierto tiempo dejan millonarias pérdidas para las compañías y miles de desempleados en la zona.

Si bien esto implica un nuevo golpe, debido a que recortaría casi en un cuarto la producción este año, expertos creen que devolvería sustentabilidad a la industria e impulsaría aún más los precios, ya altos tras una nueva crisis sanitaria que causó la muerte de más de 20 millones de salmones en marzo.

Según estimaciones oficiales y de la industria, el nuevo escenario reducirá la producción a unas 650 mil toneladas este año, casi un 25% menos que el promedio de los últimos cuatro años y muy lejos del récord de 955 mil 179 toneladas de 2014. “Debería haber una estabilización de la producción en torno a esa cifra y un mejoramiento ostensible de la condición sanitaria”, dijo Raúl Súnico, subsecretario de Pesca y Acuicultura.

Si bien Súnico considera que el número es cercano a lo que “ha producido históricamente Chile en buenas condiciones sanitarias”, expertos creen que la cifra debería bajar aún más para permitir realmente la recuperación de un ecosistema marino que muestra constantes señales de agotamiento.

El ambiente de la zona “tiene una capacidad máxima de producir 400 mil toneladas”, reconoció Jorge Mancilla, gerente de Salud y Nutrición en Chile de Marine Harvest, la mayor salmonera del mundo, quien trabaja en la búsqueda de vacunas para los peces en un centro de experimentación a las afueras de Puerto Montt, la capital de la salmonicultura del país.

La estimación concuerda con la producción que los ambientalistas ven como sostenible para el ecosistema. “No es coincidencia que cada vez que se superan las 400 mil toneladas queda una crisis, siempre pasa algo, y es porque el ambiente no tolera más que eso”, aseguró Liesbeth van der Meer, directora ejecutiva interina de la oenegé Oceana Chile.

Analistas del sector no creen que la producción llegue a esa cifra, pero concuerdan en que este año, el próximo y probablemente 2018, la oferta chilena será más acotada y a futuro podría tocar un piso de 500 mil toneladas.

El negocio de producir menos

Según expertos, los sucesivos problemas sanitarios de la industria surgen porque los productores, ávidos por aprovechar cuando los precios son buenos, llevan al límite la capacidad de carga del ecosistema marino.

La sobrecarga tiene efectos acumulativos y ha servido de caldo de cultivo para la propagación, entre otros males, de la mortal bacteria SRS o Piscirickettsiosis -inexistente en otros países-, que justifica cerca del 90% de las toneladas de antibióticos que usan las empresas chilenas cada año. “Claramente la lógica es: produzcamos todo lo que podamos hoy día y si mañana pasa algo, ahí vemos cómo lo arreglamos”, aseguró van der Meer, de Oceana.

En el último episodio sufrido, una masiva floración de algas nocivas, conocida como bloom, causó millonarias pérdidas y el despido de más de 10 mil trabajadores.

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