Hoy por hoy

Panamá empezó ayer a recuperar su ritmo de vida, tras siete muy largos meses de confinamiento en casa, tiempo en el que nuestra cotidianidad cambió notablemente. La normalidad que vivíamos antes ya no es la misma, pero lo que aún no cambia es que el virus sigue estando presente, por lo que no es recomendable relajar las medidas de higiene y sanidad que venimos practicando. El terreno que hasta ahora hemos ganado en esta lucha puede perderse si no seguimos siendo precavidos para prevenir el contagio. Y frente a lo que hemos vivido, sería una lástima tener que volver al confinamiento por descuidos que, a estas alturas, son imperdonables. Dependerá de cada uno de los panameño mantener esta apertura y conservar el terreno ganado. Todos sabemos qué hacer ante ésta, nuestra nueva realidad. Y ahora esperamos que, al tiempo que los ciudadanos cumplimos con las circunstancias, el Gobierno también haga lo suyo para reactivar la economía. La normalidad dependerá de qué tan creativo sea, de cuánto dinero inyecte a la empresa privada, en especial a la pequeña y mediana, que es la más golpeada. Este ha sido un gran tropiezo, pero llegó el momento de levantarse y seguir adelante.

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