Hoy por hoy

Volver a ocupar su silla en la Vicealcaldía capitalina –tras haber prestado servicios durante unos meses como gobernadora de la provincia de Panamá– no estuvo exento de obstáculos para la periodista y política Judy Meana. Lo que debía ser un trámite expedito se convirtió, de repente, en una absurda lucha de poder, pese a que la funcionaria se ganó el puesto voto a voto, tal como lo hizo el alcalde o los concejales. Aún así, Meana sufrió la humillación de tener que retirarse antes de poder entrar a su oficina, ya que la guardia municipal se lo impidió. El Alcalde, con toda cordialidad, dio explicaciones baladíes. Pero lo que hay en el fondo, sin duda, es el proceso que le abrió Meana al Alcalde capitalino cuando fue gobernadora, ya que el funcionario fue sorprendido en una supuesta violación a la cuarentena. Y eso es algo que José Luis Fábrega no olvida y no parece tener intenciones de hacerlo, porque, después de todo, él se ve a sí mismo como uno de los dioses del Olimpo, donde los simples mortales no pueden alcanzarlo, y menos alguien que, jerárquicamente, era su subalterna antes de ser gobernadora. Suposiciones pueblerinas, tercermundistas, propias de un nativo de Macondo.

Edición Impresa