Hoy por hoy

Una de las instituciones más desprestigiadas es, en su conjunto, el Órgano Judicial. Las razones no son necesarias exponerlas, solo que cada día la justicia panameña es más y más inoperante y, como consecuencia, carece de credibilidad. Por ello resulta inexplicable que sea a puerta cerrada el juicio que se sigue en la Corte Suprema de Justicia al diputado Arquesio Arias –perteneciente al partido oficialista PRD– por delitos sexuales. Si bien hay medidas sanitarias que se deben cumplir o inclusive aquellas para evitar revictimizar a las afectadas por estos delitos, se puede permitir la cobertura parcial del acto, a fin de evitar las justificadas suspicacias que surgen en el juicio a un miembro del partido gobernante que, además, es diputado de la República. Sabemos perfectamente cuál es el alcance del manto protector de este colectivo político, que no se anda por las ramas para facilitar la impunidad a sus militantes y autoridades. Y si este no es el caso, es un terrible error de criterio cerrarle las puertas a la opinión pública en un juicio de tanta trascendencia. La Corte debe reconsiderar su decisión de celebrar este juicio a espaldas del país. Desde todo punto de vista, hace más daño que bien.

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