Hoy por hoy

El Tribunal Electoral autorizó al primer grupo que buscará las cerca de 600 mil firmas que se requieren para convocar una constituyente, para lo cual le otorgó plazo hasta noviembre próximo. Pero no es la única. Otros grupos de la sociedad civil se irán sumando. Este paso es muy importante, pues se trata de una iniciativa ciudadana que, por cuenta propia, tomará las riendas para elaborar las nuevas reglas en la conducción del Estado panameño; un nuevo pacto social entre gobernantes y gobernados. Es la oportunidad que tenemos los panameños de definir lo que queremos como país en todas las materias: familia, gobierno, derechos humanos, Canal de Panamá, trabajo, educación, cultura, salud, seguridad nacional, regímenes agrario, municipal y provinciales, economía, hacienda pública, servicio público, justicia, etc. Si la iniciativa triunfa, será una oportunidad única para actualizar nuestra Carta Magna con las nuevas tendencias y con un verdadero régimen de empoderamiento ciudadano, que empieza, precisamente, en este punto. Dependerá de nuestro compromiso con la democracia y nuestra golpeada institucionalidad. Ahora somos nosotros, los ciudadanos panameños, los que decidiremos nuestro futuro.

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