Aire puro en extinción

Aire puro en extinción
LA PRENSA/David Mesa

“El aire que respiramos en nuestras calles y avenidas está contaminado”. Así de contundente y simple explica la situación el experto Vasco Duke Hernández, coordinador nacional del Programa Aire Puro.

Duke labora en el Instituto Especializado de Análisis (IEA) de la Universidad de Panamá.

En los seis años que el instituto tiene de estar midiendo la concentración de algunos contaminantes del aire en la ciudad de Panamá, señaló, se ha comprobado que el estado del oxígeno en las calles y avenidas es malo, como en las casas y lugares de trabajo ubicados cerca de las vías con tráfico pesado.

Es más fácil reconocer que los vehículos ocasionan heridos y muertes en los accidentes de tránsito, que aceptar que son responsables del mal estado del aire.

Así lo admite Duke Hernández, quien indicó que “sabemos cuán difícil es visualizar el plomo, las partículas de PM10, los óxidos de nitrógeno, azufre u ozono penetrando a nuestros pulmones”.

Lo cierto es que las enfermedades respiratorias y las muertes relacionadas afectan crecientemente a todos los que están expuestos a los efectos de la gran cantidad de vehículos que transitan las calles y avenidas, especialmente grupos específicos como niños, asmáticos y ciudadanos de la tercera edad.

Los resultados del monitoreo de estos seis años concluyen que aún con el incremento en el uso de la gasolina sin plomo, los niveles de algunos contaminantes permanecen por encima de los valores guías sugeridos por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y por la Agencia de Protección del Ambiente de Estados Unidos.

Entre los contaminantes que emanan de los motores de combustión interna se ubican los hidrocarburos, el monóxido de carbono, el dióxido de azufre, humos, polvos, partículas y metales como aluminio y platino.

Las siete estaciones de monitoreo se mantienen, una en Balboa, contigua a la estación de policía; en la Universidad de Panamá, próximo al paso elevado vehicular; en San Miguelito, adyacente a la estación de policía; Pedregal, cruce vehicular con la Vía Tocumen y Juan Díaz; Chanis, entrada a esa barriada; Las Sabanas, junto al Cuartel de Bomberos ¨Darío Vallarino; Barriada de San Andrés y en la Vía Bolívar.

Futuro oscuro “Contrario a lo que se piensa, nuestro aire está contaminado y si seguimos como estamos, en muy corto tiempo, no más de una década, nuestros índices de contaminación estarán a los niveles de aquellas ciudades donde se tiene que restringir el tráfico vehicular o limitar la actividad industrial”, revela el estudio de Calidad del Aire 1996-2003, elaborado por Duke.

Según dicha investigación, si no se toman medidas, las concentraciones de contaminantes se elevarán. En los últimos diez años el parque vehicular se ha más que duplicado, de sólo 190 mil vehículos en 1990 a 500 mil 609 vehículos en lo que va de este año, según cifras de la Contraloría General de la República y la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre.

La proyección es que en el año 2010 llegaremos al millón de vehículos.

En el país, el 90% de la contaminación proviene directamente del tráfico vehicular, así que el tránsito determina las concentraciones de contaminantes.

Por ejemplo, el aire en las zonas urbanas alejadas de un intenso tráfico vehicular gozan de un aire con niveles por debajo de los límites considerados como máximos.

Es en el horario de 5:30 de la mañana a 9:00 de la noche, durante los días de trabajo, cuando se encuentra el peor nivel de contaminación en el llamado Puente de San Miguelito, donde circulan más de 100 mil vehículos al día.

La concentración promedio anual en ese punto llega a 70 pg/m 3, pero en horario diurno alcanza a 140 pm/m 3.

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