Libro del desasosiego

El Libro del desasosiego que se editó en el año 2002 contiene los fragmentos inéditos que se hallaron en este mágico baúl en 1998. El descubridor fue Richard Zenith, un estudioso de la obra pessoniana que, en ese momento, preparaba la recopilación de todos los textos del poeta portugués.

Pessoa fue capaz de multiplicar su talento y escribió en nombre de múltiples heterónimos. Este Libro del desasosiego se lo atribuye a un tal Bernardo Soares, tenedor de libros (contable) en una oficina de Lisboa que "solía gastar sus noches, en un cuarto alquilado, escribiendo también", anota el prefacio.

De acuerdo con la creación de Pessoa, Soares lleva un diario de anotaciones, sin fechas, en el que reflexiona sobre su vida rutinaria, el tedio, la pérdida de la infancia, lo mecánico que se hace un trabajo de oficina, el placer que produce el arte, la lectura, el proceso de escribir, la naturaleza, el paisaje en donde se desenvuelve su actividad diaria, la fe y otros aspectos profundos. Pero también se ocupa de aparentes nimiedades a las que le brinda un tratamiento literario cargado de significado y hace que uno vea cada oración como una pieza trabajada con cuidado, cuando, se supone, estamos ante un diario íntimo en el que no se cuida con esmero la forma.

En este libro se tropieza el lector con unas frases que tienen el poder de paralizar. El espíritu del Libro del desasosiego , como lo llama el título, es melancólico, nostálgico, pasivo. Quizás este sea el punto en que se encuentran todos los heterónimos de Fernando Pessoa.

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