Soñar con tigres

Recibió de mala gana el correo, pues era tarde y sus ojos se cansaban fácilmente en la noche. Leyó con asombro y trepidación las noticias, el rey Yao venía a visitarle. Estaba a dos días de camino y venía a discutir un asunto importante, pero no especificaba cuál. Hizo los preparativos para recibirle, pero como era de esperarse, llegó un día antes de lo previsto, indignamente arrastrado por una gran preocupación.

Yao había soñado que un tigre blanco devoraba a un dragón, el significado funesto era evidente, pero exigía otra interpretación. Los salvajes asolaban sin freno las fronteras, era cuestión de tiempo para que cayeran bajo el poderío del Khan. Los negociadores habían sido devueltos sin cabeza.

- “¿Qué tienes que decirme sobre mi sueño, sabio?".

- “Kublai nos destruirá pronto, mi señor. Los tejados azules del palacio arderán”.

La Corte entera vituperó y algunos pidieron su muerte inmediata. Yao les ordenó a todos excepto a Huang y al gran ejecutor abandonar la sala.

- “Exactamente lo que pensé, Huang. Pero sabes que debe morir quien pone en peligro el trono de jade".

- “Estoy consciente de ello y aceptaré mi destino”.

- “Bien, entonces pediré al ejecutor que lleve a cabo la pena”.

Una semana después, la cabeza del rey Yao fue entregada al Khan, quien comprendió que arriesgaba demasiado al enfrentarse al tigre. Esto permitió a Huang negociar un tratado de paz con el dragón.

Puede enviar sus poemas y cuentos cortos a revista@prensa.com

Edición Impresa