La batalla final

Le decían así porque en una de sus peleas, era tanta la sangre que brotaba de su rostro que salpicaba a la gente del ring side. Las apuestas lo daban perdedor 30 a 1. El promotor Don King le había ofrecido 100,000 dólares por ser el retador y solo siete semanas de plazo para ponerse en forma. La revista Sports Ilustrated lo definía así: "Un ancho bloque de corazón y sueños, uno de los últimos peleadores de clubs, de esos que dan todo lo que tienen, que convierten el ring en un mar de sangre y aún así, siguen pidiendo más". Esta podría ser una buena descripción de Balboa. Pero no, es la de Wepner. El caso es que el día de la pelea, el Stallone pobre y desconocido estaba en la platea, mientras el que salía al ring, con los guantes puestos era el "Sangrador de Bayonne". Y sí, Alí le dio una paliza. Sin embargo, Wepner aguantaba los golpes y ofrecía resistencia. Pasaban los rounds, su cara se deformaba pero el hombre, todo corazón, seguía de pie y dando pelea. Hasta que en el noveno round pasó lo inesperado. Wepner hizo una finta para eludir un golpe de Alí, dio un pasó al frente, lanzó un gancho de derecha que dio en las costillas del campeón, que, como había quedado mal parado, no pudo aguantar sin caer a la lona. La multitud estalló.

Era imposible. Alí estaba de rodillas en el ring mientras que Wepner levantaba los brazos. En la platea, Stallone tuvo una revelación. "No importaba si este hombre ganaba la pelea. Su vida se cristalizó en ese momento. Fue capaz de aguantar el castigo y de voltear al campeón. Iba a quedar en la historia y, aunque saliera derrotado, ese hombre había dejado de ser un perdedor". Eso pensaba Stallone. Pero el pobre de Wepner, en el mismo instante, no sabía donde meterse. Alí se puso en pie y lo maltrató durante cuatro rounds, hasta que en el 15, el árbitro paró la pelea. En la edición en DVD por el 25 aniversario de Rocky, se puede ver un pequeño tramo de esta pelea, la única de verdad.

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