De bruja a santa

De bruja a santa
La artista junto a su autorretrato y parte de su memoria gráfica.

"El nombre del grupo surgió porque comenzamos jugando papeles que no éramos nosotros; cada uno se convertía en un personaje, como (un) superhéroe llamado Superazul, otro, en una pelota que rodaba por la ciudad. Yo me convertí en Hechizada, con vestido y máscara. Hice un performance, me fui a la carretera que va hacia las playas y con un serrucho, hice como si derribara los carteles de mujeres desnudas que se utilizan para vender licor. De allí surgió una exposición fotográfica que expuse en el Centro Español en Lima”, contó Schneider.

En 1996, la artista obtuvo un beca para una maestría en pintura en el School of Design en Nueva York , pero le llamó la atención el vidrio. “Comencé a investigar su técnica y luego, cuando volví al Perú, me fui a las fábricas ‘¿Me da usted permiso para mezclarme con los obreros de la fábrica?’, les preguntaba yo”.

Las esculturas de vidrio de hombrecitos transparentes de apariencia naif contrastan con los óleos donde predominan las figuras femeninas y alargadas, donde ella se incluye como protagonista.

“Yo creo que porque soy mujer, hago retratos míos. También me llama mucho la atención Santa Rosa de Lima, una santa peruana que todos veneran, con rosas en la cabeza. Se me ocurrió hacer una mezcla entre ella y yo. He leído de su vida; me contaron que para no dormirse mientras rezaba, se amarraba el pelo a la cama; si se quedaba dormida, se le jalaba. Qué bárbaro”, relató la artista.

Próximamente tendrá una exposición colectiva en Perú, donde hará una instalación. Será un cielo estrellado con una colchoneta y el sonido del río. Se llamará “La noche bocarriba”.

Por ahora, antes de irse de Panamá, quiere recorrer el Casco Antiguo para investigar y caminar, pues según Jessica, este es uno de los sitios más bellos de la ciudad.

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