INSURGENCIA EN TAILANDIA

Condenan ataque a civiles

La organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW) condenó ayer la táctica de los rebeldes musulmanes del sur de Tailandia de atacar civiles inocentes en su lucha por la independencia, en un conflicto que ha causado más de 4 mil 800 muertos desde 2004.

“Los insurgentes que colocan bombas en lugares de ocio nocturnos saben que asesinarán y mutilarán a muchos civiles. Esto no es una lucha (legítima), sino un crimen horrible”, afirmó el director para Asia de HRW, Brian Adams, en un comunicado.

“Los insurgente mantienen erróneamente que los abusos de las fuerzas de seguridad tailandesas justifican sus ataques contra civiles”, añadió Adams, quien por otro lado instó al Gobierno a perseguir y juzgar los presuntos excesos de los cuerpos de seguridad del Estado para evitar este ciclo de represalias.

El llamamiento de HRW surge tras la muerte de cinco personas y decenas de heridos en tres atentados el pasado viernes en el sur de Tailandia.

Los ataques con armas ligeras, asesinatos y atentados con explosivos se suceden casi a diario en las provincias de Pattani, Narathiwat y Yala, pese al despliegue de 31 mil agentes de las fuerzas de seguridad y a la declaración del estado de excepción.

Más de 4 mil 800 personas han muerto a causa de la violencia en el sur de Tailandia desde que en 2004 el movimiento separatista islámico reanudó la lucha armada, según el recuento de la organización Deep South Watch, que en este período contabiliza más de 11 mil ataques. Los insurgentes denuncian la discriminación que sufren por parte de la mayoría budista del país y exigen la creación de un Estado islámico que integre estas tres provincias que configuraron el antiguo sultanato de Pattani, anexionado por Tailandia hace un siglo.

La violencia se ha incrementado en los últimos días.

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