Nuevo ataque suicida deja seis muertos

La escalada de violencia en Irak, tras la salida de las tropas estadounidenses, volvió a dejar ayer su marca en un nuevo ataque suicida con un coche-bomba contra la sede del Ministerio del Interior, que causó seis muertos y 30 heridos.

Según la reconstrucción de la policía, el kamikaze condujo el automóvil cargado de explosivos hasta el interior de la barrera de seguridad antes de hacerse explotar aprovechando la apertura del cancel principal para permitir el ingreso de trabajadores electrotécnicos.

El ataque, según fuentes policiales, “es un mensaje directo a nosotros porque somos quienes arrestamos a los miembros de la seguridad de (el vicepresidente sunnita) Tareq al Hasehmi y quienes debemos mantener la seguridad en el país”.

El arresto de guardaespaldas de Hashemi y el posterior mandato de arresto contra el vicepresidente en el marco de una investigación por actos de terrorismo para atentar contra la vida del premier chiíta, Nuri al Maliki, reavivó las tensiones entre sunnitas y chiítas.

Además, Maliki pidió al Parlamento retirar la confianza al vicepremier sunnita, Salih al Mutlaq, que había definido al jefe de Gobierno como “un dictador peor que Saddam Hussein”. La grave crisis política dio paso a una ola de ataques en Bagdad y otros puntos del país.

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