LOS EUROPEOS PIDEN EL APOYO DE LA ONU

Piden nuevo tratado de armas

Seis países europeos pidieron ayer miércoles que la Asamblea General de la ONU convoque una conferencia para 2013 sobre un nuevo Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA), tras la fallida ronda de negociaciones del pasado julio.

Así lo indicaron en una declaración conjunta los ministros de Relaciones Exteriores de España, José Manuel García-Margallo; Francia, Laurent Fabius; Reino Unido, William Hague; Alemania, Guido Westerwelle; Italia, Giulio Terzi; y la ministra de Comercio de Suecia, Ewa Bj rling.

“Deseamos que la Asamblea General de Naciones Unidas apruebe un nuevo mandato para celebrar una segunda conferencia lo antes posible en 2013”, señalaron los ministros.

La primera conferencia sobre el TCA se cerró sin consenso el pasado 27 de julio tras cuatro semanas de negociaciones en la sede de las Naciones Unidas, después de que Estados Unidos pidiera más tiempo para apoyar un tratado y potencias como China o Rusia plantearan también objeciones.

Los ministros subrayaron que sus objetivos “no han cambiado” desde julio e instaron a relanzar el proceso durante la sesión de debates de la Asamblea General que se celebra hasta el 1 de octubre en Nueva York.

“Durante su 67 sesión, la Asamblea General de la ONU debe decidir cómo terminar este trabajo. El proceso de negociación debe continuar en el marco de las Naciones Unidas y debe apoyarse en el progreso ya alcanzado en julio, tomando el último borrador para el Tratado como la base para cualquier negociación futura”, indicaron.

“Al estar entre los principales exportadores de Europa, tenemos una responsabilidad especial en este área. Deseamos un Tratado sobre el Comercio de Armas sólido, robusto, eficaz y jurídicamente vinculante, a fin de hacer del mundo un lugar más seguro y de reducir el número de víctimas inocentes de la violencia armada”, añadieron.

Un total de 193 países participaron en la primera conferencia de la ONU sobre el TCA, que busca regular el comercio mundial de armamento, mientras que varias ONG pidieron regular la venta de partes y componentes de armamento.

Al término de esa conferencia, un grupo de más de 90 países emitió una declaración conjunta en la que mostraron su determinación de seguir trabajando para alcanzar un nuevo tratado.

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