Dos corregidoras y una cuadrilla de trabajadores municipales de La Chorrera destruyeron la mañana de ayer, viernes, las improvisadas viviendas construidas por un grupo de precaristas, tres semanas atrás.
Resguardados por un grupo de unidades antidisturbios de la Policía Nacional, los trabajadores derrumbaron las viviendas sin mayor oposición de las familias.
El decomiso de los materiales con que estaban construidos los ranchos originó un enfrentamiento verbal entre los afectados y las corregidoras, quienes al final accedieron a no confiscarlos.
Las familias insistían en que se presentara el alcalde Temístocles Herrera con los documentos que comprueben que los terrenos pertenecen al Ministerio de Obras Públicas. Advirtieron, además, que aun cuando las casas fueron destruidas, volverían a levantarlas.
Esta es la segunda vez, desde 2006, que las autoridades desalojan a precaristas de este terreno.
El alcalde de La Chorrera, Javier Herrera, dijo que las familias podrían reubicarse en los corregimientos de Guadalupe y El Coco, sectores carentes de servicios básicos.


