Es un domingo de playa en Gorgona. Onel Jaramillo ata a la parte trasera de su embarcación, bautizada El Mudo, el extremo de una soga y la otra punta va a la argolla de un bote banana inflable, con capacidad para cinco personas.
Mientras la playa comienza a llenarse de gente, la tripulación de El Mudo alista con los chalecos salvavidas a los primeros en pagar los tres dólares por el viaje de 15 minutos en este tipo de bote.
Se trata de una iniciativa de cuatro pescadores artesanales, los cuales juntaron 100 dólares para la compra de este bote banana, con la intención de aumentar sus ganancias y ofrecer un medio más de recreación a los bañistas.
Jaramillo asegura que, para evitar accidentes, no se permite subir a menores de edad, y controlan en todo momento la velocidad del bote.
Aun así, continuamente hay que parar debido a que los pasajeros se caen al agua, lo cual hace más divertido y emocionante el paseo.
Este tipo de paseos ya es común en Otoque, una de las tres islas ubicadas en el océano Pacífico frente a Punta Chame, junto con Boná y Estivá.
Los hoteles de playa en la costa del Pacífico cuentan con este tipo de diversión, pero solo para aquellos que están hospedados allí.
Dice Onel que precisamente fue por ello que decidieron copiar la idea, para realizar lo mismo en Gorgona y aprovechar la afluencia de turistas nacionales y extranjeros durante los meses de verano.
De las ganancias, explica, se paga el combustible de El Mudo.
La playa es vigilada por guardavidas del Sistema Nacional de Protección Civil, lo que da más seguridad a quienes se suben al bote banana.
Además, tienen permiso para esta actividad de parte de la Alcaldía de Chame.

