Para convencerse de que la desnutrición infantil es un problema superado en la comunidad de Las Gaitas, no hay mejor prueba que los niños, quienes ahora solo asisten a los centros de salud para su control regular y la aplicación de vacunas.
Asegura Paulina Vargas, madre de familia, que atrás quedó la angustia por el bajo peso y talla de los niños, y las consecuentes enfermedades por tener bajas las defensas.

