[BRASIL]

Apuntan a Dilma

Durante el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva prácticamente no se hizo nada para investigar las desapariciones, crímenes y torturas cometidas durante la dictadura militar brasileña (1964-1985).

Brasil es el único país de la región al que le resta rendir ese examen. En los 21 años de régimen militar hubo, según denuncias, por lo menos entre 366 a 500 desaparecidos.

Se pensaba que al asumir el izquierdista Lula, esa iba a ser una de sus prioridades. Siempre esquivó el bulto. Se encargó de pararlo o postergarlo. Su última teoría fue que durante la dictadura hubo “héroes”, pero no hubo víctimas. Es decir, no hubo desaparecidos, asesinados ni torturados, por lo cual no hubo ni asesinos ni torturadores. Si no hubo víctimas, no hubo victimarios.

Sin embargo, en estos días los legisladores del PT (Partido de los Trabajadores fundado por Lula) en abierto desafío a la presidenta Dilma Rousseff, reiteraron su apoyo a un proyecto de ley que busca abrir los archivos de la dictadura y terminar con los secretos oficiales, lo que implica, primero, saber, revisar y luego, inevitablemente, juzgar a las Fuerzas Armadas brasileñas.

La mandataria, quien fuera presa y torturada por el régimen militar, se niega a abrir los archivos. Tuvo presiones de sus aliados de centroderecha y del expresidente José Sarney, y sin duda también las Fuerzas Armadas, que fueron en su momento las que más se hicieron sentir con Lula, cuando este tenía que opinar sobre el mismo tema.

El que sí ha cambiado es Lula. En Brasilia se dice que él es quien está atrás de esta movida parlamentaria dirigida contra su exprotegida. Parece que no le gusta la “línea independiente” que Dilma ha asumido y, en especial, que ello le signifique mayor apoyo a nivel de la opinión pública. Ella sube y él cae y eso hiere su vanidad.

Con el tema de los derechos humanos Lula le tira un gato arriba de la mesa. Ruido y agitación con los grupos sociales y tirantez con las Fuerzas Armadas e Itamaraty. Pero se trataría, además, de una jugada de doble intención: Lula buscaría, a la vez, que ese tema desplace de las primeras planas a otro que le tiene muy inquieto, el de la corrupción durante sus dos mandatos y el que ya estuvo rondando al destaparse el “caso Palocci”, el exjefe de gabinete de Dilma, quien era un hombre muy allegado al exmandatario. Lula nunca quiso enfrentarse a las Fuerzas Armadas por el tema de los derechos humanos, pero teme más enfrentarse a la prensa por el tema de la corrupción.

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