Cuando se asiste a una película firmada por el director Michael Bay, uno debe estar preparado para ser sorprendido por el mejor despliegue de efectos especiales que puede costearse Hollywood. Ese es el único mérito de Transformers: el lado oscuro de la Luna.
Bay, por demasiados largos 154 minutos, nos pone al día de lo último de la tecnología al servicio (y desperdicio) del cine con increíbles imágenes recreadas por computadora, una soberbia animación CG y complicadas acrobacias de actores (dos extras sufrieron accidentes graves durante el rodaje) que deberían ser contratados por el Circo del Sol.
Ver esta Transformers en tercera dimensión es bastante recomendable, en especial en las detalladas escenas de destrucción, a diferencia de otros engaños burdos que nos ha dado esta temporada cinematográfica del verano estadounidense.
En cuanto al argumento, le falta más sentido del humor a Bay, y la humanidad está más presente en Autobots como Optimus Prime y Bumblebee y mucho menos en esas marionetas que responden al nombre de Shia LaBeouf y la hermosa Rosie Huntington-Whiteley (que reemplazó a Megan Fox porque esta acusó a Bay de ser un Hitler del cine) y ni hablar que se desperdició a unos secundarios de lujo como John Malkovich, John Turturro y Frances McDormand.
Por otro lado, de nuevo Hollywood ha decidido darnos lecciones delirantes de sucesos contemporáneos.
Mientras que en X-Men: First Class incluyen de forma enloquecedora la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría en su trama, en Transformers 3 nos proponen una sicodélica propuesta de qué pasó realmente en ese único viaje tripulado por seres humanos que llegó a la cercana Luna.
Esa distorsión de los hechos es divertida, siempre y cuando el espectador promedio, en especial ese que solo saca un tres en historia, no se crea que eso ocurrió tal cual lo narra Bay.
¿Exagero? No. Más de un joven me preguntó si realmente el final de Hitler en Bastardos sin gloria había ocurrido de verdad tal como lo contó Quentin Tarantino.
Más allá del éxito de esta tercera entrega (sus productores esperan recaudar unos 900 millones de dólares), el futuro de la franquicia puede dejar de ser rentable, ya que Shia LaBeouf y Michael Bay (Transformers es su primera trilogía como director y dice estar agotado) han manifestado públicamente que no desean participar en un cuarto capítulo de esta saga, aunque como ya saben, por la plata baila el mono.


