[CRISIS ECONÓMICA]

¿Cuál España?

MADRID. –Todos los años paso por Barajas, le echo una ojeada a Madrid y luego arranco rumbo a Pamplona y los Sanfermines. Cuando presenté el pasaporte el funcionario ni me miró: selló y pa’ lante.

Hasta hace dos años no era así. Al viajero se le exigía llevar dinero equivalente a unos 100 dólares por día de estada, o un mínimo de mil, más tarjetas de crédito, seguro de salud por 30 mil dólares, reservas de hotel y pasaje de ida y vuelta. Al pasaporte lo daban vuelta y vuelta y a uno lo miraban fijo como increpándole: ¿qué vienes a hace aquí? Y además se lo decían directamente. Si eras latinoamericano, sin duda. El ser “sudaca” despedía como un fuerte hedor, que no había desodorante que lo disimulara.

Ahora han bajado el copete. ¿Quién va a querer venir a buscar trabajo a una España con cuatro millones de desocupados?

Subo al taxi y pregunto: ¿qué tal va la cosa? “Un tercio sobrado y dos tercios jodidos. Ellos tienes sus cuentas y a los gilipollas que se las llenamos. Nos la pintaron de rosa y ahora vino la Unión Europea y les tiró de las orejas”.

Hace dos años, cuando salí de España, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero dijo que la crisis no existía, que no era cosa de España. Un año después la había reconocido; decía que había salidas, pero que la solución no pasaba por la reforma laboral. Es más, en términos insultantes rechazó reclamos y una propuesta que en ese sentido hicieron las cámaras empresariales. Se ganó el aplauso de los trabajadores. Hace unas semanas tuvo que llevar a cabo la reforma laboral. Dos Españas, con diferencia de un año.

Si miramos al deporte, a Wimbledon, a Sudáfrica, la mejor España. Si miramos a la estructura política y jurídica, una España que se resquebraja. En estos días el Tribunal Constitucional vetó por inconstitucionales varios artículos del Estatuto de Cataluña, una Constitución paralela que establecía dos naciones –la española y la catalana–, fijaba al catalán como el idioma preferente y al español como uno más igual que el inglés o el francés, y una casi total autonomía para la justicia y autoridad fiscal catalana.

Los partidos catalanes ya han anunciados que no aceptarán lo resuelto, hablan de independencia y de hecho aprobaron una ley que viola lo dispuesto por el Tribunal. ¿Y qué dice el presidente Zapatero? Que hay que buscar “atajos” para conformar a los catalanes. ¿Atajos para violar la Constitución española? Mientras tanto, ha entrado en vigencia una ley sobre aborto y se ha presentado un recurso de amparo en función del cual algunas autonomías no cumplen con dicha ley. Desde el gobierno del PSOE de Rodríguez Zapatero las acusan de no respetar la Constitución ni la reglas democráticas. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Son varias Españas, como se ve.

También por estos días se oyó decir, tímidamente, de adelantar las elecciones generales previstas para dentro de dos años. Fue negado rotundamente por el Gobierno. No me extrañaría que el año que viene, cuando venga para los Sanfermines, les cuente sobre quién las ganó.

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