Otra guerra declarada: el pobre Hugo Chávez no encuentra paz. A las guerras ya declaradas contra el Estados Unidos de Bush, el golf, la Colombia de Uribe y el Estados Unidos de Obama, ha sumado en pocos días tres nuevos frentes: el PlayStation, los supermercados y el Chile de Sebastián Piñera, sin darle tiempo a este último ni siquiera a asumir.
Sobre los juegos de la consola, Chávez, uno de los mayores compradores de armas de los últimos tiempos y guerrero por vocación –o de la boca para afuera, según se vea– ha dicho que incitan a la violencia y al armamentismo.
Sobre Piñera, ya el comandante bolivariano había advertido que “no parece recomendable que un empresario tan rico sea Presidente de un país“.
Pero los chilenos no le hicieron caso, ante lo cual el Presidente venezolano se apresuró a advertirle al elegido, que no se meta con él y que “no pretenda convertir a Chile en una plataforma de ataques a Venezuela“. Otra vez la guerra. Nótese además que en este caso, a diferencia con los anunciados conflictos bélicos con EU y Colombia, Chávez no habló de invasión, y debe ser porque Chile queda muy lejos y nadie se lo creería.
En honor a la verdad, Piñera se metió con Venezuela; consultado específicamente sobre lo que ocurre en ese país, dijo “que tenía diferencias con la forma como se están manejando los temas públicos en Venezuela” y agregó, concretamente, que esas diferencias “tienen que ver con la forma en que se concibe y practica la democracia y con la forma en que se concibe el modelo de desarrollo económico”. Vaya ocurrencia la de Piñera.
La expropiación de los supermercados tiene directamente que ver con el “ modelo económico” objetado.
Chávez, quien devaluó formalmente un 100% la moneda –en el mercado negro ya hacía tiempo que estaba devaluada–, está preocupado por la inflación, la más alta de la región y de buena parte del mundo, que superólargamente el 100% en los últimos seis años. Para él, la culpa fue delos supermercados –que remarcan los precios– y en consecuencia les declaró la guerra y pasó a expropiarlos.
Es de prever, en consecuencia, que en lo internacional Chávez, ahora y por un tiempito, enfoque sus furias guerreras contra Piñera.
En lo interno, a raíz de las expropiaciones, la inflación será sustituida por la escasez, y los venezolanos si llegan a encontrar los productos que necesitan los pagarían mucho menos.
Quizá no les cueste tanto, porque ya Chávez les ha recomendado que les conviene bañarse, pero sin agua, y sobre todo, leer más pero eso sí, con la luz apagada.

