Javier Gorostiaga, jesuita y economista internacional

Xavier había hecho a principios de los años sesenta su etapa de magisterio en el colegio Javier de Panamá. Aquí se destacó en la promoción de los llamados Cursillos de Capacitación Social que fueron un semillero para la juventud demócrata cristiana de aquel entonces. En ella participaron personajes que hoy se destacan en la lucha pública por la justicia social desde diversos frentes: monseñor Rómulo Emiliani y los profesionales Raúl Leis y Juan Jované, entre otros.

Bajo el influjo de su magisterio en Panamá, Xavier, al finalizar sus estudios de economía en la famosa universidad de Cambridge, en Inglaterra, hizo su tesis sobre nuestro país como centro de servicios mundiales, que incluía el Canal, la Zona Libre y el Centro Financiero. Pero antes, en su primera etapa en Inglaterra, quiso experimentar el mundo del trabajo obrero y así actuó como mesero y limpia platos en un restaurante de Londres.

Durante el gobierno del general Torrijos, el ministro de Relaciones Exteriores, Juan Antonio Tack, le pidió formar parte del cuerpo de asesores para las negociaciones de un nuevo tratado sobre el Canal y solo la historia sabe cuál fue su contribución concreta no solo en estas negociaciones, sino en el final de la Escuela de las Américas en territorio panameño y la salida del Comando Sur de nuestro país.

Durante la revolución sandinista en Nicaragua fue asesor, y luego director de planificación en el ministerio del mismo nombre, pero renunció a su cargo en 1981 por coherencia y honestidad al ver que sus directrices y trabajos eran desestimados. En Nicaragua fue también rector de la Universidad Centroamericana y años más tarde, desde Guatemala, fue elegido como secretario ejecutivo de la Asociación de Universidades de la Compañía de Jesús en América Latina.

La cantidad de instituciones fundadas por Xavier Gorostiaga es grande. En Panamá la de mayor relevancia es CEASPA (Centro de Estudios y Acción Social de Panamá). También dictó conferencias en no pocos países y escribió numerosos artículos y libros: Diez tesis sobre el Canal de Panamá, La transición nicaragüense, y La civilización de la copa de champaña son solo algunos de sus títulos. Y el número de eventos internacionales en los que participó es algo notable. Estuvo en algunos de los famosos encuentros de Porto Alegre, Brasil, en el Diálogo Interamericano en Washington, junto con monseñor Marcos Gregorio McGrath (q.d.D.g.), en la reunión de la Iglesia Católica Latinoamericana en Puebla, México, como parte del grupo de asesores técnicos, y visitó también Africa, la India y China, todo lo cual le dio una visión muy universal y por ello sus aportes en los diversos encuentros siempre fueron muy ricos.

Como religioso jesuita me tocó convivir con Xavier durante varios años en el noviciado de nuestra congregación en Pedregal y aunque él no era un sacerdote de mucha actividad litúrgica (misas, sacramentos…) siempre encontraba la inspiración para sus trabajos “mundanos” en la Palabra de Dios y en la espiritualidad de San Ignacio de Loyola. El Señor quiso llamarlo de este mundo precisamente en Loyola, en los predios en donde nació el santo fundador de los jesuitas.

Xavier murió de un tumor maligno en el cerebro que le hizo sufrir mucho, pero, según nos dicen testigos presenciales, aun en sus últimos días, cuando tenía escasos momentos de lucidez, hablaba de los problemas sociales del mundo vistos desde su fe cristiana.

Xavier, te vamos a extrañar mucho, pero tu ejemplo nos inspirará. Que Dios te acoja en su seno y desde allí sigue intercediendo por la justicia social del Reino entre nosotros.

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