[MODELO]

Neoperuanismo

Si se siguen sus primeros pasos desde que fue elegido presidente del Perú, se podría afirmar que Ollanta Humala lo está haciendo de manera impecable.

Difícil que todo sea una pose para tranquilizar a los mercados y para no espantar a los inversores. Además, hay algunos errores, como los del “chavismo”, que ya no podría cometer. Sumar al Perú a la comparsa del Alba, bajo el liderazgo de Hugo Chávez, esto es poner a los peruanos ideológica y económicamente a la cola de los venezolanos, parece un reverendo desatino.Ollanta ha dicho que su modelo es de Lula.

Pero ese ha sido un recurso electoral como antídoto para quitarse el tufo chavista. Puesto en el rol y ubicado sobre el Pacífico, calibrará las diferencias de todo tipo entre un país y otro, las “ambiciones” de cada uno y sus respectivas cancillerías y, sobre todo, cómo les va a los vecinos más cercanos –en particular Paraguay y Bolivia– de Brasil. En su visita por el cono sur, Humala con buen tino descartó una integración al Mercosur, y alguien muy cercano a su delegación deslizó que con Brasil la relación será buena, “de amigos, pero sin intimar demasiado. Algo así como la que existe entre Brasil y Chile”.

Ollanta mide bien sus pasos. Es además un hombre con suerte, y sí lo valora, es el mayor factor a su favor. Llegó a la segunda vuelta por una división del electorado centrista que favoreció a los extremos y después le tocó disputar la Presidencia contra el fantasma del dictador Fujimori.

Logró el voto de gente que tres meses antes hubiera preferido “cortarse la mano” antes que votarlo, pero que después fueron sus más fanáticos defensores.

Hoy tiene bajo su conducción un país pujante con cifras envidiables y debería recibirlo agradeciendo a su suerte, sin mirar hacia atrás, corrigiendo y afianzando lo que ya hay, pero hacia delante.

Se hablará entonces del modelo peruanista, pero no de aquel de fines de la década de 1960 y principios de 1970, sino de un país en donde los poderes clásicos funcionen efectivamente en equilibrio y con total independencia, en donde rijan plenamente los derechos y las libertades ciudadanas y en el que exista plena libertad de prensa y en donde, con esos instrumentos, se combata la corrupción y la inseguridad.

Aunque no lo parezca, un modelo así será toda una novedad. En Perú se puede lograr, no se está tan lejos. Ollanta Humala tiene la chance.

Tiene la suerte de estar en el lugar indicado. Ojalá no le erre.

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