Raíces

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Tal como se puede ver aquí, originalmente, el edificio principal de Hospital SantoTomás fue diseñado para que tuviese cinco pisos. El último sería dedicado a las viviendas de médicos y de las en

Fue el 1 de septiembre del año de 1924, hace 78 años, cuando Belisario Porras en su calidad de presidente de la República, presidió la ceremonia de inauguración del Hospital Santo Tomás de Villanueva, cuya reestructuración se hace actualmente.

¿Cómo lo van a bautizar? ¿El dinosaurio blanco? Pues no. Simplemente será una de las pocas obras que realmente ayuda a las clases necesitadas panameñas. El Gigante Salvador de los Pobres sería un nuevo nombre mucho más apropiado, pero nada que dé una idea de gran tamaño, porque a los hospitales nunca les sobra espacio ni dinero para invertirles.

Fue el mismo presidente Porras el que colocó su primera piedra, el 15 de noviembre de 1919. El 17 de noviembre de ese mismo año, se dio inició al relleno y nivelación de sus terrenos. Los primeros edificios se comenzaron a erigir el 2 de agosto de 1920. Fue levantado el de aislamiento para enfermedades contagiosas; la tuberculosis era el problema número uno en esos momentos.

La construcción del edificio principal, al que con gran tino le van a dejar su elegante fachada, se inició el 1 de abril de 1922.

La capacidad total del edificio se calculó en 600 camas. Fueron nueve las primitivas instalaciones: el citado edificio principal, la casa de enfermeras, el pabellón de maternidad, el cuarto de calderas, la vivienda de los médicos, el cuarto de urgencias y tres pabellones más dedicados a los pacientes de cama. El costo total de la obra, sin contar el equipo, fue de 3 millones 194 mil 698 dólares con 77 centavos.

Por algo pasan los tiempos, ahora el costo de la remodelación del Santo Tomás es 20 veces mayor, porque ha aumentado su capacidad y la utilidad de sus nuevas instalaciones.

Recordemos que con la reestructuración del Hospital, será el cuarto con ese nombre. El primero cumplirá 300 años el año entrante. Otra de las importantes funciones de la citada institución es la de haber servido de escuela de entrenamiento a centenares de médicos, enfermeras, practicantes, laboratoristas y varias otras profesiones afines que por allí pasamos.

Pero aún hay más: siete presidentes de la Nación fueron médicos, que en determinados momentos trabajaron allí. Manuel Amador Guerrero, Ciro L. Urriola, Augusto Samuel Boyd, Arnulfo Arias Madrid, Daniel Chanis Jr., Sergio y Bernardino González Ruiz.

Allí nació el primer Banco de Sangre de América Latina, cuyos gestores fueron Rolando Chanis y Micaela Mendizábal. Hoy, el Santo Tomás posee equipos de avanzada que debieran enorgullecernos, sobre todo, porque lo operan profesionales nativos que le dan el mejor uso.

¡Ay! Cómo nos gustaría que hubiesen muchas más obras (sí las hay, pero necesitamos aumentar su número), pero bueno, es mejor lanzar flores que estar permanentemente criticando.

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