[ A LA OEA]

Verdes y rojos

Honduras volverá a la Organización de Estados Americanos (OEA). Para el próximo miércoles 1, está convocada la Asamblea General y seguramente, conocida ya la conformidad del presidente Hugo Chávez, no habrá problemas para votar el reingreso.

Las siempre llamativas excelentes relaciones entre los presidentes Chávez y Santos y un acuerdo firmado entre el mandatario hondureño Porfirio Lobo y el ex Manuel Zelaya, facilitaron la solución. Este acuerdo le garantiza a Zelaya volver tranquilo a su país. En concreto se le “borran” varias cuentas pendientes que tenía con la justicia. Estas “cuentitas” las tenía ya desde antes, razón por la que al acercarse el fin de su mandato comenzó a maquinar una alternativa continuista –el plebiscito–, porque se la veía venir y se sumó al movimiento bolivariano liderado por Chávez, experto en esa materia. Después vino toda la historia conocida, a la que la OEA llamó golpe de Estado.

Pero, de todas maneras, así como hace uno días la reconocida revista brasileña Veja decía que Assange, el hombre de Wikileaks, debe haber quedado “verde de la envidia” frente a “El dossier de las FARC”, emergente de las computadores del narcoterrorista Raúl Reyes, es muy probable también que muchos de los delegados que levantarán su voto de apoyo al reingreso de Honduras lo harán rojos de vergüenza.

Ahora, no debe ser fácil, supongo, para el presidente Santos andar a los abrazos con sus colegas Chávez y Correa, sabiendo de las relaciones de éstos con las FARC. Con razón éstos se enojaron tanto cuando mataron a Reyes y el Gobierno ecuatoriano inició un juicio criminal al entonces ministro de Defensa, el hoy presidente Santos. ¿Qué pasó con ese juicio?

La canciller colombiana María Angélica Holguín ha dicho que hay que pasar la página y mirar hacia delante. No está mal. Pero con cuidado con las páginas que quedan para atrás, porque tal como se cuentan las historias en estos días y por estos lares, puede que a la postre todos queden bien, hasta los narcos y Tiro Fijo y que como único malo de la película solo quede Álvaro Uribe.

Y ya de paso, sería bueno ver cómo encaja esto de los 300 millones y el respaldo de años de Chávez a las FARC y del apoyo de éstas a la candidatura de Correa con lo que dice la Carta Democrática Interamericana sobre todo en eso de la “defensa y preservación de la institucionalidad democrática de los estados miembros”, razón por la cual echaron a Honduras de la organización.

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