Coronavirus

Cómo, dónde y por qué

Es tarea vigente de la ciencia identificar el origen del coronavirus (SARS-CoV-2); quizás los tratamientos y las vacunas contra un vástago de la naturaleza y contra una quimera, nombre dado a las aberraciones que ocasionalmente surgen en laboratorios investigativos, serán distintos. Esta versión mortal del Corona no existía. ¿Cuál fue la fuente? Y, ¿cómo se propagó?

A su vez, dado que la Covid-19 emergió en la ciudad china de Wuhan, algunos gobiernos del mundo quieren demandar a China por daños y perjuicios si se confirma que las autoridades de ese país deliberadamente ocultaron el peligro a la Organización Mundial de la Salud.

Paralelo a esas gestiones válidas, recorre medios y redes sociales la hipótesis absurda de que China pudo haber derramado deliberadamente este agente biológico para diezmar al mundo. Con esas acusaciones que intentan provocar animosidad contra China, se está creando irresponsablemente una tensión geopolítica peligrosa.

Miremos la realidad. Bajo el liderazgo de Deng Xiaopin (1978-1997), China se transformó, modernizando su economía, agricultura y milicia. Sus infraestructuras –carreteras, ferrocarriles, puentes, edificios, puertos- son la envidia de los países desarrollados. Además, hace tres décadas China decidió abrirse al Occidente, y para ello diseñó una política a largo plazo que viene implementando vigorosamente, siendo uno de sus brazos la versión moderna de la Ruta de la Seda.

Desde Confucio (500 años A.C.) hasta hoy, China es gobernada por meritocracias. Mao fue el indicado para hacer una revolución; etapa superada.

Para llegar a la cumbre, el ciudadano chino pasa, desde joven, rigurosos exámenes que determinan su grado de inteligencia, dones y rendimiento. Si, peldaño a peldaño, llega al politburó, son sus pares quienes escogen al número uno. Xi, actual presidente de China, lo logró. Desde el timón de tan gran nación, es escuchado con respeto en todas las convocatorias de los grandes.

¿A esta China moderna le conviene entrar en guerra? ¿Vale la pena ofender su orgullo, sólo por intereses reeleccionarios en Estados Unidos?

La autora es escritora

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