Coronavirus

Emergencia sanitaria y teletrabajo

Es indudable que el coronavirus (Covid-19) es una grave amenaza sanitaria a la que se enfrenta el mundo actual, y nuestro país no escapa de ella. La emergencia nacional declarada por el presidente Laurentino Cortizo para contener el impacto de esta pandemia es positiva. Aplaudimos las medidas para evitar la especulación en la comercialización de artículos de limpieza y aseo personal, así como la aplicación de arancel 0% a sus importaciones, flexibilización en el cobro de impuestos, flexibilización en el régimen laboral, poner a disposición de la banca cerca de mil 250 millones de dólares para estimular el crédito bancario, así como la aplicación de la ley de teletrabajo, aprobada recientemente por la Asamblea Nacional.

Me referiré a esta última. El teletrabajo es una modalidad especial de prestación de servicios laborales a través del uso de tecnologías de la información y las telecomunicaciones tanto en las instituciones públicas como en las empresas privadas, permitiendo a los empleados trabajar desde sus casas. El uso de esta herramienta laboral tiene algunas ventajas para los empresarios al permitir abaratar sus costos por contratación y mantenimiento de personal y a mejorar la productividad, pero al mismo tiempo ofrece ventajas a los trabajadores de mayor flexibilidad, movilidad, productividad y oportunidades laborales.

Esta figura no es nueva. Empresas tecnológicas como Google, Cisco, Microsoft, Facebook, Twitter y Apple han adoptado este sistema laboral. También ya es una realidad en algunos países europeos y de América Latina, como Brasil, Colombia, Costa Rica y México.

Si bien es cierto que el fin del teletrabajo es otro, la situación que experimenta nuestro país por la pandemia del coronavirus, nos obliga a utilizar esta valiosa herramienta laboral para evitar el contacto entre las personas y disminuir el riesgo de contagios, principalmente si los empleados trabajan en ambientes cerrados, poca ventilación, y reducido espacio para mantener la distancia necesaria sugerida por el Ministerio de Salud.

Debemos estar en capacidad de responder a una crisis sanitaria de manera preventiva y no reactiva. A pesar de la existencia de una ley de teletrabajo y del interés por parte del gobierno de que ésta se aplique, todavía las reglas del juego en esta materia no están muy claras.

Producto de esta crisis, el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral debe elaborar una guía o protocolo más específico para la prevención del Covid-19 en el ámbito laboral, tanto en instituciones públicas como privadas, en la que se establezca como medida preventiva la suscripción de un acuerdo entre los empleadores y trabajadores para cumplir sus labores mediante el teletrabajo y contener la propagación de la enfermedad. De esta guía deben producirse normas que faciliten el adelanto de vacaciones, cambios en el tipo de contratación y otras modificaciones legales complementarias.

Todo esto contribuirá a que el teletrabajo se convierta en una realidad y tengamos a mano los instrumentos que permitan controlar no solamente el coronavirus, sino cualquier otra pandemia que pueda ocurrir en el futuro.

El autor es docente universitario

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